El sector de cosmética y perfumería viene cerrando, en promedio, una sucursal o casa central por mes como consecuencia de la caída persistente del consumo y el crecimiento de productos que ingresan por vías informales. De este modo, ya son más de 700 los locales de este rubro que cerraron en total desde la asunción de Javier Milei.
Así lo denunció la Cámara Argentina de Perfumerías, la cual agregó que la caída en las ventas responde al deterioro del poder de compra, con mayor impacto en productos considerados prescindibles.
La entidad agregó que el panorama se ve profundizado por una "prolongada crisis económica" que golpeó directamente los ingresos del sector. De este modo, precisó que, en los últimos dos años, la cantidad total de locales bajó de 4.500 a 3.800, lo que representa una diferencia de unos 700. Esto redundó en una pérdida de unos 1.450 puestos de trabajo en el sector, detalló el informe de la cámara.
En ese sentido, sostuvo que el escenario compromete a un sector que emplea a 60.000 personas y denunció una "competencia desleal para las empresas formales que cumplen con todas las obligaciones impositivas, laborales y sanitarias".
La advertencia de las perfumerías por la entrada de productos chinos
Al respecto, la entidad se registra la entrada de cosméticos, fragancias y esmaltes —principalmente de origen chino— que se venden por debajo de los valores del circuito formal al no afrontar impuestos ni costos laborales. Desde la cámara señalaron que el rubro enfrenta una "crítica situación" y alertaron por el "colapso de ventas y el avance de cosméticos ilegales".
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Según la cámara, los artículos están "inundando el mercado a través de canales informales" y se ofrecen a "precios irrisorios" imposibles de equiparar para compañías que cumplen con las exigencias impositivas y regulatorias.
Uno de los ejes del reclamo es que muchos de estos productos carecen de autorización y supervisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
La entidad remarcó que la ausencia de controles representa un "serio riesgo para la salud de los consumidores", dado que estos productos "puede provocar alergias, irritaciones u otras reacciones adversas" al entrar en contacto con la piel.
El comunicado también señaló que no se sabe si los artículos fueron "testeados en animales", práctica "prohibida en múltiples mercados desarrollados", y comparó el escenario con el antecedente del ingreso de termos con "componentes contaminantes perjudiciales para la salud".
Frente a este panorama, la cámara pidió al Gobierno que "refuercen los controles en Aduana y en los canales de comercialización informal". Según la entidad, la finalidad es "proteger la salud pública, garantizar la competencia leal y preservar miles de puestos de trabajo que dependen de esta actividad" en todo el país.
