El deterioro del poder adquisitivo de los ingresos se consolidó en los primeros meses de 2026, luego del derrotero que sufrió durante 2025. Se transformó en uno de los rasgos más persistentes y ancla inflacionaria del actual esquema económico. De acuerdo con un informe del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma (IEP) y el grupo interdisciplinarios UBA-Conicet, con base en datos oficiales, el salario mínimo, vital y móvil volvió a caer en febrero y acumula una pérdida que lo ubica por debajo de los niveles previos a la crisis de 2001. El dato da cuenta de una secuencia de retrocesos mensuales que no logró revertirse pese a la desaceleración de la inflación.
Los salarios del sector privado y público muestran trayectorias dispares pero coinciden en la dificultad para sostener o recuperar el poder de compra frente a la dinámica de precios. El resultado es un escenario de ingresos que, en distintos segmentos, se ubican entre los más bajos de las últimas dos décadas. Según el informe elaborado por el IEP (UBA-Conicet), “el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) se redujo durante el mes de febrero de 2026 (-1,2%)”. La caída se suma a una serie de retrocesos consecutivos: “enero (-1%), diciembre (-0,9%), noviembre (-0,5%), octubre (-2,3%), septiembre (-2,0%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%)”. En todos estos meses, “los incrementos del salario mínimo nominal resultaron inferiores a la variación de precios”.
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El informe explicó que el proceso se inició a fines de 2023, en el comienzo de la actual gestión. “En diciembre de 2023 se inició un extenso proceso de merma del valor real del SMVM, cuando se contrajo 15% de la mano de la aceleración inflacionaria, seguido por una caída aún mayor, del 17%, en enero de 2024”, detalló el documento.
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Si bien en algunos meses posteriores hubo recomposiciones parciales, el saldo acumulado es negativo. “Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el salario mínimo real acumuló una caída de casi 38%. Durante 2025 la caída fue de 9%”, indicó el trabajo. Este nivel de deterioro ubica al ingreso mínimo en un punto que no se registraba desde hace más de dos décadas.
El mínimo es mínimo y los otros, también
El informe es explícito en ese sentido: “El salario mínimo en términos reales de febrero de 2026 se ubica en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad”. La serie también mostró la distancia respecto de los picos históricos: “Implica una erosión del 65% respecto del valor máximo de la serie, en septiembre de 2011, de forma tal que representa apenas un tercio del mismo”.
El comportamiento del salario mínimo sintetiza una dinámica más amplia que atraviesa al conjunto de los ingresos laborales, según detalló el informe oficial. En el caso de los trabajadores registrados del sector privado, los datos muestran una evolución más heterogénea, con momentos de recuperación y nuevas caídas en los últimos meses. De acuerdo con el Índice de Salarios del INDEC, “en enero de 2026 el poder de compra de los salarios promedio de los asalariados formales del sector privado se redujo (-0,7%) respecto al mes anterior y es 2,3% menor que en noviembre de 2023”. El informe agregó que este indicador “viene exhibiendo caídas desde septiembre de 2025”.
Sin embargo, otras mediciones muestran un comportamiento distinto. La serie basada en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registra una recuperación parcial. “La remuneración promedio de enero de 2026 resulta 2,8% superior a la de noviembre de 2023 y se mantiene por encima de dicho valor desde junio de 2025”, señaló el documento.
Aun así, el nivel actual de los salarios privados se mantiene lejos de sus máximos. “Acumula una caída de 15% respecto del máximo de la serie registrado en mayo de 2013”, advierte el informe. En términos nominales, la remuneración promedio se ubicó en $1.993.504 en enero de 2026, pero ese valor no logra compensar el efecto de la inflación acumulada en el período. La motosierra pasó especialmente en el sector público. El informe indicó que “el salario promedio real de los trabajadores formales del sector público registró una fuerte contracción entre noviembre de 2023 y enero de 2024 (-21,9%)”. A diferencia del sector privado, la recuperación posterior fue limitada.
“Evidenció, con leves oscilaciones, una recuperación mucho más débil que la de los salarios del sector privado y continuó situándose muy por debajo del valor de noviembre de 2023”, señala el documento. En enero de 2026, el poder adquisitivo volvió a caer: “se redujo con respecto al de diciembre (-1%)”. Los niveles actuales muestran una caída significativa en perspectiva histórica. “Este valor es 41% inferior al máximo registrado 10 años atrás y 17,9% inferior respecto de noviembre de 2023”, precisó el informe. De este modo, el deterioro de los ingresos estatales se suma al retroceso del salario mínimo y a la dinámica irregular de los salarios privados.
El cuadro general refleja una recomposición desigual de los ingresos en un contexto de cambios en la política económica. La desaceleración de la inflación no logró traducirse en una mejora sostenida del poder adquisitivo, en parte por la persistencia de ajustes en precios regulados y servicios, y por la evolución dispar de las negociaciones salariales.
En ese marco, el salario mínimo aparece como el indicador más rezagado. Su caída por debajo de los niveles de 2001 marca un punto de referencia en la serie histórica y expone el alcance del deterioro acumulado desde fines de 2023. Al mismo tiempo, el resto de los ingresos laborales se ubican en valores que, en términos reales, remiten a registros de más de 20 años atrás.
El informe del IEP sintetizó esa dinámica en una tendencia común: la pérdida de poder adquisitivo en los distintos segmentos del mercado de trabajo. Aunque con intensidades diferentes, tanto el salario mínimo como los ingresos del sector privado y público muestran dificultades para acompañar la evolución de los precios. El escenario laboral y de ingresos en el comienzo queda atravesado por una inflación que comienza a recalentarse.
