El vicepresidente segundo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Guillermo Dietrich, cuestionó a “los empresarios que tienen trabajadores en negro", sobre quienes aseguró que "no tienen perdón de Dios”. En diálogo con El Destape 1070, el dirigente empresario abordó el empleo informal, la modernización laboral, la apertura de importaciones y el presente de la industria automotriz, con definiciones que reavivan la discusión sobre el mercado laboral argentino.
“Es una tragedia que un trabajador esté informal; los empresarios que tienen trabajadores en negro no tienen perdón de Dios”, expresó Dietrich, quien planteó que la informalidad no es solo un problema económico sino también ético, y recae directamente sobre la responsabilidad empresaria.
En esa línea, buscó despegarse de discursos que justifican la precarización por la presión impositiva o la coyuntura, al remarcar que el problema no puede naturalizarse: “Es una tragedia que un trabajador esté informal”, insistió. Dietrich aclaró que su propuesta no pasa por una reforma laboral tradicional, sino por una actualización del marco normativo: “Yo no hablo de reforma laboral, hablo de modernización”. Según explicó, la ley laboral “tiene muchos años” y necesita adaptarse a “los cambios que se vienen en el mundo”.
En ese contexto, por la reducción de impuestos. “Los países lógicos tienen impuestos bajos”, afirmó. Sin embargo, evitó uno de los conceptos más repetidos por el empresariado en los últimos años: “Yo no me atrevería a hablar de industria del juicio laboral”, sostuvo, desmarcándose de una narrativa que suele responsabilizar al sistema judicial por los costos empresariales.
Consultado sobre la política de apertura comercial, Dietrich la defendió con datos concretos: “Acá se ha hecho una apertura que está bien, pero todavía un auto o un camión tiene altos impuestos”. En su diagnóstico, la reducción de precios para los consumidores es un dato positivo: “El precio de una heladera cayó 40%”.
La apertura de importaciones
Frente al argumento habitual que asocia importaciones con pérdida de empleo, relativizó su impacto: “Que haya menos empleados por la importación no es un tema por el que haya que preocuparse”. Para Dietrich, el foco debe ponerse en la reconversión laboral: “La persona que hoy quiere cambiar de trabajo o se queda sin trabajo tiene que capacitarse en las nuevas tecnologías que vienen”. Incluso fue más allá al afirmar: “Para mí, trabajo hay”.
