Tras anunciar la muerte de Nicolás Maquiavelo, el presidente Javier Milei dedicó una porción importante de su discurso en el foro económico de Davos para nombrar algunos de los supuestos "logros" de gestión libertaria: la baja de la inflación, el derrumbe de la pobreza, del déficit fiscal y el crecimiento económico. Consignas puestas bajo la lupa de serias críticas, desde lo metodológico en la forma de medición hasta en lo que representan realmente para el estado de la economía actual.
Durante su participación, Milei lució enfocado en repasar argumentos teóricos que sostienen su postura libertaria y fervorosa defensa del capitalismo moderno. Citas interminables de frases o conceptos antiguos que, cree, sirven como fundamento de la supuesta superioridad de la ideología libertaria. Sin embargo, no se quedó solo en la teoría. El mandatario utilizó un puñado de minutos para hablar de la economía real argentina y describió al mundo un escenario rebosante de optimismo que, aquí, ni los mercados creen.
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Derrumbe de la inflación
En un pasaje de su discurso, Milei sostuvo que bajó la inflación de un "300% a un 30%". La primera cifra es desconocida porque durante la gestión del Frente de Todos nunca se llegó a ese número en ninguna variación interanual.
Suponiendo que se trató de una exageración pronunciada, el jefe de Estado volvió a omitir que la liberación masiva de precios se dio luego de su victoria en el balotaje de noviembre de 2023 y la posterior aplicación de una devaluación profunda que disparó el valor de la canasta básica.
Para el último año, es cierto que los valores de la inflación interanual se redujeron drásticamente, pero la serie intermensual refleja otra tendencia. El índice de precios al consumidor no desciende hace siete meses, según el Indec. El balance es aún peor si se tiene en cuenta que el plan desinflacionario del Gobierno está basado en el hundimiento de los salarios y jubilaciones.
En paralelo, fueron múltiples las críticas metodológicas al organismo oficial de estadísticas por no contemplar el peso real de las tarifas de servicios públicos en la medición de la inflación y contemplar variables que ya no representan variables esenciales del consumo cotidiano.
¿Déficit liquidado?
Milei también aseguró que pasó la motosierra por las cuentas públicas y terminó con un déficit fiscal equivalente a 15 puntos del PBI. Sin embargo, pese a haber celebrado el logro de un superávit en 2025, un estudio privado puso en duda ese resultado al señalar que las cuentas del Estado terminaron en déficit financiero, incluso después del fuerte ajuste aplicado.
Un análisis reciente de la ejecución presupuestaria reveló que el superávit fiscal exhibido por el Gobierno en los primeros meses del plan económico se fue diluyendo hacia el cierre de 2025. El relevamiento, realizado por la consultora 1816, indicó que al sumar la capitalización de intereses de la deuda, el resultado financiero volvió a ubicarse en terreno negativo.
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Según el informe, una vez incorporado ese componente, el sector público cerró 2025 con un déficit financiero cercano al 0,2% del PBI, a pesar de haber mostrado un leve superávit en el resultado primario. En términos nominales, el desbalance rondó los USD 5.000 millones, lo que implicó un giro respecto del saldo positivo que el Ejecutivo había destacado meses antes.
De acuerdo con la medición de 1816, el sector público nacional finalizó el año con un superávit primario equivalente a cerca del 0,3% del PBI, explicado por una fuerte licuación del gasto y recortes reales en partidas clave. No obstante, ese margen quedó neutralizado al computar el costo de los intereses.
El informe precisó que los intereses devengados y capitalizados superaron el 0,5% del producto, un nivel que alcanzó para arrastrar nuevamente el resultado final al déficit. Así, el superávit fiscal quedó limitado a una lectura incompleta de las cuentas públicas.
Otra vez la pobreza como bastión del discurso
Por supuesto que Milei no iba a perderse de repetir que su gobierno bajó drásticamente la pobreza, un elemento recurrente en sus apariciones públicas. El indicador, como la inflación, también está bajo la lupa.
Diversos cálculos privados coinciden en que la mejora fue más acotada y que una parte del descenso se explica por cuestiones metodológicas más que por cambios económicos de fondo. En ese sentido, la reducción atenuada implica que la pobreza estimada hoy por consultoras privadas resulta superior a la que medía el Indec con su metodología previa al inicio del gobierno de Milei.
Si la medición se corrige actualizando la canasta básica total con los ponderadores 2017/2018 y, al mismo tiempo, se ajusta por la mejor captación de ingresos que el Indec incorporó desde mediados de 2024, la incidencia de la pobreza se ubicaría en torno al 42%. Ese nivel es 11 puntos porcentuales más alto que el informado oficialmente por el organismo estadístico.
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Según los últimos datos del Indec, la pobreza cayó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 31,6% en la primera mitad de 2025. La baja, superior a los 21 puntos en apenas un año, fue presentada como uno de los indicadores sociales más contundentes del período. Sin embargo, la magnitud del descenso despertó dudas entre economistas y analistas, ya que ningún otro indicador social o del mercado laboral mostró una mejora de semejante escala en tan corto plazo.
Los trabajos más recientes señalan que, desde fines de 2023, mejoró de manera significativa la declaración de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Ese cambio tiene un impacto directo: al registrarse ingresos más elevados, una mayor cantidad de personas queda estadísticamente por encima de la línea de pobreza, aun cuando su situación material no haya mejorado en la misma proporción.
De acuerdo con estas estimaciones, la mejora en la captación de ingresos explica una parte relevante de la caída que muestra el Indec, incluso por encima de la evolución “real” del poder adquisitivo.
La serie de pobreza corregida por estos efectos distorsivos arroja una incidencia del 42% de la población en el primer semestre, 11 puntos por encima del valor oficial. Ese 42% implica una baja de 14,2 puntos frente al pico del primer semestre de 2024, mientras que la serie del Indec muestra un descenso de 21,3 puntos.
Se trata, así, de una mejora bastante más moderada. Además, al contrastar con períodos anteriores, estas mediciones indican que el nivel actual de pobreza es comparable al de los últimos tramos del gobierno de Mauricio Macri y apenas inferior al cierre de la gestión de Alberto Fernández, muy lejos del desplome que sugiere la serie oficial.
Experto en crecimiento económico... de algunos
Por último, Milei sostuvo que su modelo hizo crecer la economía. Una vez más, eligió omitir los factores que explican esa recuperación, basada en el empuje de sectores primarios que emplean a pocas personas y que no producen valor agregado.
La actividad económica habría vuelto a mostrar señales de debilidad en noviembre. Según un informe de la consultora Equilibra, el nivel de actividad registró una caída mensual del 0,5%.
El anticipo del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por Equilibra mostró que en noviembre de 2025 la actividad económica se contrajo 0,5% mensual desestacionalizado, luego de un octubre también negativo.
En la comparación interanual, el indicador se mantuvo en 0%, lo que refleja un estancamiento más que una recuperación sostenida. De acuerdo con el informe, el nivel de actividad quedó 0,8% por debajo de febrero de 2025 y aún se mantiene 1,4% debajo del récord alcanzado en junio de 2022, una señal clara de las dificultades para consolidar el crecimiento.
Entre los sectores más afectados por la caída de la actividad económica se destacan:
- Industria, con una contracción interanual cercana al 4,2%.
- Construcción, que continúa en terreno negativo por la baja de la obra pública y privada.
- Comercio y transporte, con caídas del 3,1% y 0,7%, respectivamente.
El rumbo de la actividad tiene una consecuencia directa en el empleo. Durante los primeros dos años del Gobierno se perdieron 270.852 puestos asalariados formales (SIPA). El sector privado fue el más golpeado (-176.000 fuentes de trabajo), con una aceleración de la destrucción de puestos en los últimos meses del 2025.
Una de las actividades más golpeados es justamente la que más empleo genera en la economía: la industria perdió más de 60.000 puestos desde fines del 2023. En correlato, en este tiempo 20.134 unidades productivas cerraron la persiana (SRT), siendo afectadas 23 de las 24 jurisdicciones (excepto Neuquén). Las más damnificadas fueron Buenos Aires (-5.335), CABA (-2.397), Córdoba (-3457) y Santa Fe (2.238).
La última arista del triángulo vicioso es la baja del consumo. Las ventas minoristas de las pymes crecieron apenas un 2,5% durante 2025 respecto al año previo, pero la cifra se da en comparación a un mal desempeño en 2024, cuando se produjo un caída del 10% respecto al 2023, y se explica por las significativas subas del arranque del año (25,5% en enero, 24% en febrero, 10,5% en marzo y 3,7% en abril).
De esta forma, Milei volvió a construir una narrativa en Davos que dista de la realidad económica del argentino promedio. Por ahora, "Make Argentina Great Again" (Hacer a la Argentina Grande Otra Vez) fue un guiño a Donald Trump y no un logro concreto.
