El Gobierno avanzó con una modificación en las normas que regulan los créditos en dólares y amplió el universo de empresas que podrán acceder a este tipo de financiamiento. La medida fue oficializada este martes por el Banco Central a través de la Comunicación “A” 8446/2026 y apunta a canalizar una mayor cantidad de recursos en moneda extranjera hacia la actividad económica.
Hasta ahora, el acceso a préstamos en dólares estaba reservado principalmente para exportadores y compañías vinculadas de manera directa a la cadena exportadora. Con el nuevo esquema, también podrán obtener financiamiento aquellas firmas que presenten una garantía otorgada por una empresa que demuestre ingresos genuinos en dólares provenientes de ventas al exterior.
Dólar: qué cambia con la nueva normativa
La modificación elimina una de las principales restricciones vigentes para este tipo de operaciones. A partir de ahora, las empresas que soliciten créditos no necesitarán demostrar que sus vencimientos coinciden con ingresos generados en la misma moneda.
La garantía deberá provenir de un exportador con capacidad comprobable de generar divisas. En caso de incumplimiento por parte del tomador del crédito, la entidad financiera podrá exigir el pago directamente al garante, sin necesidad de agotar previamente las instancias de reclamo contra el deudor principal.
Desde el Banco Central señalaron que el objetivo es ampliar las alternativas de financiamiento sin comprometer la seguridad de los depósitos en dólares que mantiene el sistema financiero.
Buscan impulsar el uso de depósitos en dólares
Según los últimos datos oficiales, los bancos administran cerca de 39.300 millones de dólares pertenecientes al sector privado. De ese total, unos 23.300 millones ya fueron volcados al financiamiento de empresas y actividades productivas.
La mayor parte de esos recursos, aproximadamente el 74%, se destina actualmente a operaciones de prefinanciación de exportaciones. Con esta flexibilización, el Gobierno busca ampliar las posibilidades de utilización de esos fondos y extender el acceso al crédito a un número mayor de compañías.
Una restricción que surgió tras la crisis de 2001
La normativa que limitaba los préstamos en dólares tiene su origen en la crisis económica y financiera de comienzos de siglo. Luego del colapso de 2001, el corralito y la pesificación, el Estado estableció mecanismos para evitar que personas o empresas con ingresos en pesos asumieran deudas en dólares, una situación que había generado graves problemas cuando se produjo la fuerte devaluación de la moneda nacional.
Por ese motivo, el Decreto 905 de 2002 restringió el uso de depósitos en dólares para financiar exclusivamente a actores económicos con capacidad de generar divisas a través del comercio exterior.
Más de dos décadas después, el Gobierno considera que existen condiciones para flexibilizar parcialmente ese esquema y permitir que otras empresas accedan al financiamiento en moneda extranjera, siempre que cuenten con el respaldo de un exportador que garantice la operación.
