La guerra en Medio Oriente sumó $39.000 por mes al gasto en combustible de los hogares

Aunque el encarecimiento internacional del petróleo afectó a numerosos países, Argentina aparece entre los que más trasladaron el impacto a los surtidores, incluso por encima de economías a las que exporta crudo.

02 de junio, 2026 | 12.32

Un informe del Instituto Argentina Grande calculó que las familias con automóvil afrontaron un gasto adicional promedio de 38.874 pesos mensuales desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Aunque el encarecimiento internacional del petróleo afectó a numerosos países, Argentina aparece entre los que más trasladaron el impacto a los surtidores, incluso por encima de economías a las que exporta crudo.

La escalada bélica en Medio Oriente se transmitió rápidamente a los precios internos del combustible. El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel alteró el mercado energético global, impulsó el valor internacional del petróleo y encareció los combustibles en numerosos países. Sin embargo, en Argentina el impacto fue particularmente intenso y terminó reflejándose en uno de los rubros de consumo más sensibles para millones de hogares.

Según un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), los argentinos con automóvil debieron afrontar desde el inicio de la guerra un gasto extra promedio de 38.874 pesos por mes en combustible. El estudio atribuye el fenómeno a la fuerte suba registrada en los surtidores locales a partir del encarecimiento del petróleo, en un contexto en el que el Gobierno optó por sostener un esquema de alineamiento de los precios internos con las referencias internacionales.

El reporte señala que el aumento afecta de manera directa al 46,5 por ciento de los hogares argentinos, que son aquellos que poseen vehículo propio. De acuerdo con los cálculos de la entidad, esos hogares consumen en promedio 75 litros mensuales de nafta súper y otros 26,2 litros de nafta premium.

A partir de esos niveles de consumo, el trabajo concluye que el incremento acumulado desde el comienzo del conflicto implicó una carga económica significativa. El instituto detalló que “desde el comienzo del conflicto en Irán, la media de aumento a nivel país del litro de nafta súper fue de 388 pesos y la premium, 372 pesos”, lo que representó aumentos del 24 por ciento y del 19,7 por ciento respectivamente.

La consecuencia inmediata de esa dinámica fue un deterioro del presupuesto familiar. Según el informe, el encarecimiento de los combustibles “representa un gasto mensual extra de 38.874 pesos para los hogares con automóvil”. Como la guerra comenzó a fines de febrero y ya transcurrieron tres meses, la suma acumulada del costo adicional alcanzó aproximadamente los 116.600 pesos por hogar.

El estudio destaca que la cantidad de horas de trabajo necesarias para cubrir el gasto mensual en combustible pasó de 17,6 horas en febrero a 20,8 horas en abril. En otras palabras, “cubrir el gasto mensual en nafta implica 3 horas más de trabajo”, una diferencia que refleja cómo la evolución de los combustibles avanzó por encima de los ingresos. El instituto estimó que, si los valores actuales se mantuvieran sin nuevas actualizaciones, los hogares con automóvil terminarían desembolsando 466.497 pesos adicionales por año únicamente para sostener el mismo nivel de consumo de combustible.

En Argentina siempre es mayor

El aspecto más llamativo del informe no es solamente el incremento de los precios locales sino su magnitud en comparación con otros países afectados por el mismo fenómeno internacional. De acuerdo con el relevamiento realizado por el IAG sobre 129 países, Argentina quedó ubicada entre los 33 que más aumentaron el precio de los combustibles desde el inicio de la guerra. El incremento promedio local alcanzó el 23,8 por ciento, muy por encima de los registrados en otros países de la región.

El contraste aparece con claridad cuando se observan los casos de México, donde el aumento fue del 9,8 por ciento; Brasil, con una suba del 7,6 por ciento; y Colombia, que incluso registró una baja del 0,7 por ciento. La comparación adquiere una dimensión política adicional porque Argentina no es un país dependiente de las importaciones de petróleo. Por el contrario, se consolidó en los últimos años como exportador de crudo gracias al crecimiento de la producción en Vaca Muerta. Aun así, el traslado de los precios internacionales al mercado doméstico fue más intenso que en países que poseen una situación energética menos favorable.

El informe subraya esa contradicción al señalar que “hoy un argentino paga, en promedio, 1,42 dólares por cada litro de nafta, mientras que un estadounidense paga 1,09 dólares”. La referencia cobra relevancia porque Estados Unidos figura entre los destinos de exportación del petróleo argentino. La situación también resulta llamativa frente al caso brasileño. Históricamente, Brasil mantuvo precios más elevados en los surtidores que Argentina. Sin embargo, durante esta crisis energética internacional la política aplicada por el país vecino permitió amortiguar parte del impacto externo.

“Ante el shock de la guerra fueron los que menos reaccionaron al alza”, sostiene el informe respecto de Brasil. Mientras tanto, en Argentina la decisión oficial de mantener una mayor vinculación entre los precios internos y las cotizaciones internacionales facilitó que la suba del petróleo se trasladara con rapidez al consumidor final.