La industria metalúrgica de Rosario está en "terapia intensiva": la actividad cayó más del 50% desde su pico

Un durísimo informe de la AIM local revela que la facturación real bajó un 16% en abril. La crisis ya se tradujo en una pérdida de 18.500 empleos a nivel nacional en el sector y la cadena de pagos resiste al límite.

08 de julio, 2026 | 12.22

La crisis que atraviesa la actividad fabril en el país tiene uno de sus epicentros en Rosario. El último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) local expuso con crudeza la realidad del sector: la facturación real de la metalurgia local sufrió una caída del 16% en abril y acumula 44 meses de baja. El presidente de la entidad, Rafael Catalano, no anduvo con rodeos para definir el presente de las fábricas y advirtió: “Estamos en terapia intensiva”.

La industria se consolidó como uno de los sectores más severamente castigados por las políticas del gobierno de Javier Milei. El nivel de actividad actual se encuentra un 40,4% por debajo de los niveles de finales de 2023 y acusa un desplome del 52,1% si se lo compara con el pico histórico registrado en septiembre de 2022.

En ese panorama, la difusión metalúrgica en territorio rosarino representa un caso particular: el 95% de las 82 ramas tienen presencia local. Todos están bajo la presión extrema de caída de la demanda, apertura importadora, atraso cambiario y aumento de costos, fundamentalmente energéticos.

En abril, la facturación nominal del sector —reflejada en la recaudación del Derecho de Registro e Inspección (DREI) municipal— fue de $93.800 millones, lo que representa apenas un aumento del 11,2% interanual frente a una inflación que trepó al 32,6% en el mismo período. De hecho, el 77% de las actividades metalúrgicas aumentó su facturación por debajo del índice de precios.

“Los productores de bienes transables, como la industria, estamos bancando la pelea contra la inflación, porque mientras todos los otros precios crecen, los del sector están cada vez más ajustados”, explicó Germán Medina, tesorero de AIM, según lo detallado por La Capital

Además, Medina advirtió que, ante el freno total del mercado interno, las empresas buscan "nichos de sobrevivencia", pero muchas veces operando a pérdida. “A veces para seguir en actividad aceptás precios a los que no se puede reponer”, afirmó. 

Alerta por el empleo y la cadena de pagos "con alambre"

El impacto social de la recesión se siente en las familias metalúrgicas. Datos del Ministerio de Capital Humano confirman que el empleo asalariado registrado en la metalmecánica disminuyó un 7,8% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, destruyendo 18.500 puestos de trabajo. A nivel provincial, en un grupo de 15 ramas seleccionadas de Santa Fe, el total de trabajadores cubiertos cayó un 6,4% y el de empleadores un 5,2%.

Para evitar despidos masivaos, unas 60 empresas de la región operan bajo el amparo del artículo 223 Bis de la Ley de Contrato de Trabajo, coordinando con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Ministerio de Trabajo provincial esquemas de suspensiones y reducción temporal de cargas laborales.

De esta manera, el desgaste financiero empieza a resquebrajar el cumplimiento comercial. La morosidad mayor a 90 días trepó al 12%, un máximo histórico para el sector empresario. Aunque desde AIM aseguran que existe voluntad colectiva para no romper la cadena de pagos, admiten que "los eslabones están ligados con alambre" debido a que las cobranzas se están estirando a plazos de hasta 120 días.

El mapa del desplome sector por sector

Entre enero de 2024 y abril de 2026, la caída real acumulada de la metalurgia rosarina fue del 16,7%. Al interior del rubro, casi ninguna rama se salva del saldo rojo, con bajas interanuales que impactan de lleno en las líneas de producción:

  • Fundición de metales: -20,8%

  • Aparatos de uso doméstico (línea blanca): -19,8%

  • Productos de metal y servicios de trabajo: -19,6%

  • Equipo eléctrico: -19,2%


La única excepción a la regla fue la fabricación de productos metálicos para uso estructural (+37%), un repunte atado estrictamente a obras puntuales del Estado provincial, como la construcción y refacción de cárceles y comisarías.