Fuerte suba de alimentos en Jujuy: la carne y los lácteos encabezaron el ranking de 2025

Con una inflación de diciembre del 2,9% y un acumulado anual del 31,3% en la provincia, un relevamiento muestra importantes aumentos en productos básicos. Los jujeños debieron cambiar sus hábitos para hacerle frente a la crisis. 

19 de enero, 2026 | 16.01

En un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los ingresos de los hogares, el último informe de inflación en Jujuy confirmó que diciembre cerró con una suba del 2,9%, mientras que el índice acumulado de 2025 alcanzó el 31,3%. El precio de los alimentos volvió a ser uno de los rubros que más impactó en el bolsillo de las familias, con incrementos significativos en productos esenciales como la carne y los lácteos.

Un informe del medio local Somos Jujuy basado en datos de la Dirección Provincial de Estadística y Censos (DIPEC) reveló que estos alimentos básicos son los que más "empujaron"  la canasta básica hacia arriba, ya que superaron en varios casos el porcentaje promedio de inflación general.

La carne vacuna fue uno de los sectores con mayores incrementos, convirtiéndose en el símbolo del encarecimiento del costo de vida en el territorio que gobierna Carlos Sadir: cortes como la nalga y el cuadril superan los $17.000. La brecha de precios en el asado, que pasó de $10.094 a $16.562 (una diferencia superior a $6.000), refleja una tendencia alarmante: los cortes que tradicionalmente formaban parte de la dieta ahora compiten en precio con productos de lujo.

Esta dinámica determina que los consumidores jujeños se vuelquen hacia la carne picada, que, a pesar de haber aumentado $4.147 y situarse en $12.366, se mantiene como el último recurso para hacer rendir el sueldo. El resto de la góndola de carnicería sigue la misma línea: la cuadrada subió de $9.847 a $15.869, mientras que el cuadril registró un aumento de $6.836, cerrando el año en $17.439.

Lácteos y panificados: alimentos básicos y caros

El impacto se extiende también a los productos de granja y derivados. El kilo de pollo pasó de $3.069 a $3.830, mientras que el pescado mostró uno de los saltos más bruscos del año: la merluza aumentó $4.812 por kilo, alcanzando los $13.216. Por su parte, la docena de huevos, un reemplazo habitual de la carne, también sufrió la presión inflacionaria al escalar hasta los $3.460.

En el sector de los lácteos, la situación es crítica para el consumo infantil y familiar. El queso rallado lideró las subas del rubro con un incremento de $5.024, llegando a los $22.963, seguido por el queso de postre, que subió más de $4.000. Según un análisis del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), crecieron alternativas de menor precio que reemplazan el consumo tradicional de lácteos, como bebidas con base láctea, margarinas o productos “rayados”. Además, se detecta un aumento de las ventas informales, impulsadas por la necesidad de acceder a precios más bajos, un fenómeno que no queda reflejado plenamente en las estadísticas oficiales.

Los panificados, base de cualquier desayuno jujeño, no fueron la excepción: el kilo de pan mignon ya se ubica en $2.962, tras un aumento de casi $600, y los bizcochos treparon a los $4.353. Este escenario de cierre de año deja una profunda preocupación en los hogares de la provincia. La persistente suba en los alimentos de primera necesidad, que corren por delante de los salarios, plantea un inicio de 2026 desafiante, donde la prioridad absoluta de las familias jujeñas seguirá siendo, simplemente, cubrir la canasta alimentaria básica.