El presidente Javier Milei volvió a meterse en la discusión económica con un mensaje en redes sociales en el que destacó un análisis basado en evidencia "empírica" sobre procesos de desinflación. Sorpresivamente, elogió el trabajo académico realizado por un exfuncionario del gobierno anterior, pero finalmente quedó mal parado.
“Tremenda clase empírica”, escribió al compartir un trabajo difundido por la periodista Julieta Tarrés, basado en una investigación académica que analiza múltiples experiencias internacionales de reducción de la inflación. El estudio original pertenece a Fernando Morra, quien fue viceministro durante la gestión de Martín Guzmán.
Más allá del reconocimiento, Morra se mostró crítico del enfoque de estabilización impulsado por Milei, especialmente en relación con los tiempos y la secuencia del programa. A su posteo en redes, le respondió: "Estimado Presidente. Como autor del paper, la evidencia muestra algo más complejo que solo monetario: desinflaciones exitosas combinaron tipo de cambio alto inicial, dinámica externa, políticas de ingresos con aumento de salarios y crecimiento. Quizás valga la pena leerlo".
Uno de sus cuestionamientos apunta a que el Gobierno intentó avanzar de manera simultánea en objetivos como el ajuste fiscal, la acumulación de reservas y la baja de la inflación, algo que —según su visión— resulta difícil de sostener en una etapa inicial.
Según plantea, los programas exitosos suelen tener una fase previa menos visible, en la que se ordenan variables clave antes de implementar medidas más contundentes. En su interpretación, el Gobierno habría omitido esa instancia y avanzó directamente con decisiones de alto impacto, como la devaluación y el ajuste, esperando una desaceleración rápida de los precios.
También advierte que no se logró quebrar la inercia inflacionaria, en parte por la persistencia de mecanismos de indexación en contratos, salarios y precios, lo que mantiene un “piso” elevado para la inflación.
En su esquema, distingue dos etapas: una primera orientada al ordenamiento fiscal y financiero, y una segunda enfocada en estabilizar expectativas y reducir la inflación. Su crítica central es que Milei buscó avanzar directamente hacia esta última sin haber consolidado completamente la anterior, lo que generó inconsistencias en el proceso.
Qué dice Morra sobre la desinflación
La investigación de Morra, titulada “Moderando inflaciones moderadas”, examina 108 episodios de inflación intermedia en 76 países entre 1960 y 2011. A partir de ese relevamiento, identifica un patrón claro: los procesos de desinflación suelen ser prolongados y no siguen trayectorias lineales.
Entre sus principales conclusiones, el trabajo señala que estos episodios tienden a extenderse durante varios años —más de cinco en promedio— y que la transición hacia niveles bajos de inflación puede demorar alrededor de cuatro años, e incluso más de una década en algunos casos. Además, no todos los intentos logran consolidarse, ya que muchos procesos presentan retrocesos.
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Otro hallazgo relevante del estudio es que no existe evidencia concluyente de que la desinflación implique necesariamente una recesión. En poco más de la mitad de los casos analizados, el crecimiento económico durante estos procesos fue igual o superior al promedio histórico.
Asimismo, no se observa una relación directa entre la velocidad de la desinflación y su costo en términos de actividad, lo que relativiza la idea de que bajar la inflación implica inevitablemente una fuerte contracción económica.
