El Banco Central no intervendrá para apoyar a las familias que enfrentan problemas por el sobreendeudamiento que acumularon por la disparada de la tasa de interés en un contexto de caída de los ingresos y dejará en manos de los bancos comerciales que busquen mecanismos de refinanciación.
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Tampoco habrá apoyo monetario para facilitar la salida de la recesión y, por el contrario, seguirá el proceso de apreciación del peso que está generando un desplome histórico del nivel de actividad económica vinculada al mercado interno y que se utilizará este mecanismo para generar un proceso de desinflación de la economía. “Cuanto más valga el peso menor será la inflación”, fue el razonamiento.
“Cada sector y empresa tiene el desafío de reconstruir sus niveles de demanda”, dijo simplemente el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en una rueda de prensa que compartió con el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, quien puso a Perú, una economía que consolidó la concentración de la riqueza y la precarización del mercado laboral, como el modelo en el que se quieren ver reflejados.
Los funcionarios también explicaron la materialización de un depósito por unos 781 millones de dólares que aparecieron en la cuenta del Tesoro nacional y que, dijeron, fue por los dólares que el BCRA le transfirió por la venta de bonos Bopreales que tenía en su poder el Gobierno recibidos por el cobro de impuestos.
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Obligados a dar una explicación por la información difundida por El Destape y la especulación que se hizo sobre un nuevo apoyo del Tesoro de Estados Unidos, según esta versión oficial el Gobierno utilizará después esos dólares para rescatar Letras Intransferibles y mejorar el balance del BCRA, en una maniobra financiera que sigue teniendo puntos oscuros.
Las reservas internacionales del Banco Central cayeron este jueves hasta los 48.835 millones después de pagar 850 millones al Fondo Monetario Internacional, por la pérdida de valor de los activos y por “movimientos de la cuenta corriente” que no se explicaron.
Bausili destacó en la rueda de prensa convocada para difundir el Informe de Política Monetaria del segundo trimestre, que se supone es la rendición de cuentas del BCRA frente al mercado para defender su política de agregados monetarios como estrategia antiinflacionaria, que “la tasa de inflación mensual se redujo sensiblemente” y aunque se espera un rebote en julio insistió en que “para el tercer trimestre esperamos que la inflación siga bajando”.
Los funcionarios también advirtieron que no tienen previsto una baja de los encajes, el dinero que obligatoriamente tienen que tener inmovilizados los bancos en el Banco Central y que se utilizan en parte para garantizar la liquidez de las entidades y en parte como forma de esterilización de pesos y estimaron que la liquidez del sistema “es hoy la adecuada”.
De esa manera descartaron cualquier inyección de pesos en la economía que abarate el costo del financiamiento e impulse el nivel de actividad económica, por el temor a que eso genere un nuevo proceso de aceleración de la inflación.
La monetización de la economía debería surgir del proceso de acumulación de reservas que lleva adelante la entidad monetaria y que significó la compra de divisas por más de 13.000 millones de dólares este año, aunque la entidad terminó por retirar los pesos que emitió para comprar los dólares con la colocación de bonos dólar link.
“Vamos a priorizar el proceso de acumulación de reservas”, insistió Bausili.
Respecto de la morosidad, Bausili dijo que “los procesos digestivos son lentos y es muy difícil acelerar esos tiempos” e insistió que no habrá intervención porque los bancos no lo piden y porque consideró que “cuando el Estado se mete entre los privados, es torpe”.
También insistió en que el ratio, es decir la relación entre el volumen de los créditos irregulares sobre el total de los créditos otorgados, empezó a caer porque hay más crédito y no porque mejoró la situación de los deudores. “En una primera etapa creció la morosidad y no el crédito. Hoy el crédito en pesos empieza a crecer de nuevo y la morosidad deja de crecer”, graficó.
