Pese a mejoras de calificadoras, el mercado aún desconfía de la Argentina

El riesgo país por debajo de 500 puntos fue celebrado por Javier Milei como una validación financiera del programa económico y coincidió con una mejora en la calificación de Fitch. Sin embargo, desde Moody’s advirtieron que los bonos argentinos siguen operando con spreads más altos que los de países con la misma nota crediticia.

13 de mayo, 2026 | 12.24

La caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos fue celebrada por el presidente Javier Milei como uno de los principales mojones financieros de la administración libertaria. El mandatario anarco capitalista celebró públicamente el movimiento de los mercados y volvió a plantear que la mejora de los activos argentinos expresa una validación internacional del ajuste fiscal y del rumbo económico. La semana pasada, además, la calificadora Fitch Ratings mejoró la nota soberana de la Argentina, en una señal que el oficialismo utilizó para reforzar la idea de un regreso progresivo a los mercados internacionales.

Pero, detrás de la euforia financiera –que se replicó en una fuerte suba en los mercados de bonos y acciones— se conoció esta semana una advertencia de una de las tres calificadoras de riesgo. Desde Moody's sostuvieron que el riesgo argentino todavía se ubica por encima de lo que sugeriría la calificación actual del país y remarcaron que los inversores continúan exigiendo primas mucho más elevadas que las que pagan otras economías con notas similares.

“Hay un precio de mercado del riesgo para la Argentina que es algo más alto de lo que nuestras calificaciones implicarían”, afirmó Marie Diron, managing director y directora global de riesgo soberano y sub-soberano de Moody’s, en una extensa entrevista que brindó Bloomberg Línea. La ejecutiva sostuvo que “los spreads argentinos son más amplios que los de soberanos con la misma nota, e incluso similares a los de países con calificaciones más bajas”.

La definición se contrapone no solo a las celebraciones del equipo económico que conduce el ministro Luis Caputo, quien, además sostiene no necesitar salir a los mercados, sino también a la lectura que hacen algunos grandes fondos internacionales. Porque aun después de la fuerte recuperación de bonos y acciones registrada desde la llegada de Milei al poder, como respuesta a las concesiones que hizo la gestión libertaria a los “hombres de negocios”, el mercado continúa incorporando un elevado nivel de desconfianza sobre la sostenibilidad de la experiencia económica argentina.

La alegría es solo libertaria

El propio Milei, desde su cuenta de X (ex Twitter) había convertido la baja del riesgo país en uno de los indicadores emblemáticos de su gestión. La perforación del piso de los 500 puntos fue presentada por funcionarios y economistas cercanos al oficialismo como la antesala de una reapertura del financiamiento externo y como una prueba de que la Argentina había dejado atrás la zona de estrés extremo. De hecho, Caputo negó que haya condicionamientos para emitir deuda en los mercados voluntarios de deuda, sino que era una decisión de su gestión no hacerlo, porque había “alternativas más baratas”.

No obstante, la propia comparación internacional muestra que la mejora todavía tiene límites importantes. Moody’s recordó que Ecuador, un país que también atravesó defaults y mantiene la misma calificación que la Argentina —Caa1—, exhibe actualmente un riesgo país alrededor de 100 puntos inferior al argentino. Es decir que, aun con una nota similar, los inversores perciben que la deuda argentina continúa siendo más riesgosa.

La observación aparece pocos días después de la mejora aplicada por Fitch, que elevó la nota soberana argentina, desde CCC+ hasta B- con “perspectiva estable”, al considerar que hubo avances en la consolidación fiscal y en la normalización macroeconómica. Esa decisión alimentó nuevas expectativas dentro del Gobierno respecto de futuras mejoras por parte de otras agencias. De todos modos, la calificadora aclaró que la mejora fiscal del Gobierno, principal punto en el que se basó la mejora crediticia, se hizo a expensas del debilitamiento de las finanzas provinciales

El analista de Moody’s Jaime Reusche dejó trascender que la calificadora podría tomar una decisión en la misma dirección durante julio. Pero incluso dentro de esa expectativa positiva, la propia Diron dejó en claro que la discusión de fondo sigue girando alrededor de la capacidad del programa económico para sostenerse más allá del corto plazo y atravesar el calendario político sin crisis.

El riesgo MAGA

“Para nosotros lo que importa son las políticas, que en parte están determinadas por las elecciones y el gobierno que resulta de ellas, más que las elecciones en sí”, explicó la ejecutiva al ser consultada sobre el impacto electoral en las calificaciones soberanas.

La aclaración tiene relevancia porque buena parte del comportamiento reciente de los bonos argentinos refleja precisamente esa incertidumbre política. Los títulos que vencen antes de 2027 operan con tasas considerablemente menores que aquellos cuyos pagos se extienden más allá del actual mandato presidencial. Según estimaciones privadas, Argentina deberá afrontar ese año vencimientos en moneda extranjera por más de 23.000 millones de dólares, en un contexto atravesado además por la campaña presidencial y la incertidumbre política que suele impactar sobre el frente cambiario y financiero. En criollo, el mercado parece otorgarle un crédito parcial al programa de Milei en el corto plazo, pero todavía duda acerca de su continuidad política y social después de las próximas elecciones presidenciales.

Ese es uno de los factores que explican por qué el riesgo país argentino sigue relativamente elevado incluso después del rally financiero. La baja reciente no alcanzó para modificar completamente la percepción de fragilidad estructural que todavía pesa sobre la economía local luego de décadas de crisis recurrentes, defaults, reestructuraciones de deuda y saltos cambiarios. 

Durante su visita a Buenos Aires la semana pasada, Diron identificó dos elementos positivos que Moody’s considera relevantes para la evolución futura de la deuda argentina. El primero es que la dirección de la política fiscal aparece “muy bien anclada” y que el compromiso oficial con el equilibrio de las cuentas públicas tendría chances de sostenerse durante los próximos años. El segundo factor destacado por la ejecutiva fue el boom de exportaciones asociado al sector energético y minero. Según Diron, el crecimiento de Vaca Muerta y de la minería permitirá generar mayores ingresos de divisas, diversificar exportaciones y aumentar la resiliencia frente a shocks internacionales.

Sin embargo, incluso dentro de ese diagnóstico relativamente optimista, la calificadora dejó planteado un interrogante clave acerca del alcance real de esa transformación. “El interrogante central es cómo se da esa transición: si los beneficios del crecimiento del sector de commodities terminan beneficiando al resto de la economía, si se crean distintos tipos de empleo y si los ingresos de los hogares se apuntalan como consecuencia”, explicó. Una duda que tienen en este momento, no sólo los financistas, sino todos los argentinos.