El plazo fijo sigue siendo una de las alternativas de ahorro más utilizadas por los argentinos que buscan preservar su capital y obtener una rentabilidad previsible, sin asumir riesgos excesivos. Aunque su funcionamiento es sencillo, antes de constituir uno conviene tener en cuenta algunos aspectos clave para tomar una mejor decisión. En esta nota, cómo hacerlo paso a paso.
Primer paso: comparar tasas y canales
Antes de invertir, es fundamental comparar las tasas de interés que ofrecen las distintas entidades financieras. No todos los bancos pagan lo mismo y, en muchos casos, los canales digitales —homebanking o banca móvil— ofrecen tasas más altas que las operaciones realizadas por ventanilla. También es importante verificar si, al vencimiento, el plazo fijo tiene renovación automática o si el dinero se acreditará directamente en la cuenta, para evitar decisiones no deseadas.
Cómo hacer un plazo fijo si ya sos cliente del banco
Si ya tenés cuenta en el banco elegido, el procedimiento es simple:
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Ingresar al homebanking o banca móvil.
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Buscar la opción “Plazo fijo” o “Constituir colocación a plazo”.
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Indicar el monto, el plazo y el tipo de plazo fijo.
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Elegir si querés renovar automáticamente o no al vencimiento.
Una vez confirmada la operación, el banco informa el detalle y, al vencimiento, acredita el capital más los intereses.
Plazo fijo en un banco donde no sos cliente
También es posible constituir un plazo fijo en una entidad donde no tenés cuenta. En ese caso, debés:
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Ingresar a la web o app del banco elegido.
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Solicitar la constitución del plazo fijo.
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Informar CUIT o CUIL, CBU o alias de la cuenta desde donde se debitarán los fondos, el monto, el plazo y un correo electrónico.
Luego, desde el homebanking de tu banco habitual, aparecerá una opción para autorizar o rechazar la operación. Una vez aceptada, el banco donde se hizo el plazo fijo enviará por correo electrónico los datos de la inversión y, al vencimiento, transferirá automáticamente el capital y los intereses. Esta modalidad no tiene comisiones ni cargos, ni topes de monto.
Qué tipo de plazo fijo elegir
Existen distintas variantes, según el perfil del ahorrista:
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Plazo fijo tradicional: no se puede retirar el dinero antes del vencimiento. Permite elegir entre renovación total, parcial o sin renovación.
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Plazo fijo precancelable: tiene un plazo total de 180 días, pero permite retirar los fondos después de 30 días, aunque con una tasa menor.
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Plazo fijo en UVA: ajusta el capital por inflación (CER) y suma una tasa fija. Es una opción pensada para quienes buscan mantener el poder adquisitivo del ahorro.
El plazo fijo es una herramienta accesible y de bajo riesgo, pero no por eso debe hacerse de manera automática. Comparar tasas, elegir bien el tipo de depósito y entender las condiciones de renovación son pasos clave para aprovechar mejor esta forma tradicional de ahorro.
