La trayectoria de Antonio Laje en los medios es ampliamente conocida, pero existe una faceta menos difundida que despierta curiosidad: su vínculo con la aviación. Con una carrera consolidada en el periodismo, el conductor decidió cumplir un sueño personal que lo acompañaba desde la infancia.
La pasión de Antonio Laje por los aviones desde chico
Mucho antes de pensar en licencias y horas de vuelo, Antonio Laje ya mostraba un interés profundo por el mundo aeronáutico. Según relató en una entrevista televisiva, ese entusiasmo nació durante su niñez, cuando visitar el aeropuerto formaba parte de su rutina familiar.
“Toda la vida supe que quería ser piloto. De chico era el paseo de cada fin de semana. Mi abuelo nos llevaba a Aeroparque”, recordó el periodista en el ciclo conducido por Mario Pergolini. En aquel entonces, el aeropuerto contaba con una terraza cercana a la plataforma, lo que permitía observar de cerca el movimiento de los aviones.
Ese contacto temprano con la aviación dejó una huella duradera, aunque durante muchos años el objetivo de convertirse en piloto quedó postergado.
Por qué Antonio Laje no pudo ser piloto en su juventud
A pesar de tener claro su deseo, Antonio Laje explicó que durante su juventud no pudo avanzar con la formación necesaria para pilotear aviones. El principal obstáculo fue el costo económico que implicaba la carrera.
“Imposible pagarla. Hoy sigue siendo caro, pero en su momento era inaccesible para mí”, señaló. Esta limitación lo llevó a enfocarse en su desarrollo profesional dentro del periodismo, donde logró construir una trayectoria sólida y reconocida.
Sin embargo, el interés por volar nunca desapareció. Con el paso del tiempo, esa meta pendiente se mantuvo latente hasta que encontró el momento adecuado para retomarla.
Cómo empezó Antonio Laje a volar de grande
El punto de inflexión llegó cuando Antonio Laje ya había formado una familia y contaba con estabilidad laboral. Según contó, comenzó a tomar clases de vuelo alrededor de los 40 años, impulsado por una decisión personal que no quiso seguir postergando.
“Hablando con un amigo piloto, yendo a San Fernando, dije: ‘Lo tengo que hacer’. Era algo que siempre quise”, relató durante la entrevista. A partir de ese momento, inició su formación de manera progresiva, acumulando horas de vuelo con constancia.
El proceso, lejos de ser inmediato, implicó dedicación y disciplina. “Ya de grande, con algunos ahorros, empecé: una hora tras otra”, explicó, describiendo el esfuerzo necesario para avanzar en cada etapa.
Qué se necesita para ser piloto, según Antonio Laje
Durante la charla, Antonio Laje detalló el recorrido técnico que implica obtener las distintas licencias de vuelo. En primer lugar, señaló que se requieren al menos 40 horas de vuelo para acceder a la licencia de piloto privado.
Luego, es necesario sumar otras 25 horas para poder transportar pasajeros, aunque sin fines comerciales. Para quienes buscan avanzar en la aviación profesional, el camino continúa con aproximadamente 200 horas adicionales para convertirse en piloto comercial.
Finalmente, alcanzar el nivel de piloto de transporte de línea aérea demanda cerca de 1.500 horas de experiencia total. Esta progresión evidencia la exigencia y el compromiso que implica desarrollarse en este ámbito.
En tono distendido, también hizo referencia a los inicios: “Pero son aviones chicos. Te dicen: puede salir, que esté bien meteorológicamente, no lleves a nadie… matate solo”, bromeó.
