Detrás del magnetismo que genera Pequeño Pez hay una historia de transformación, respeto por el público infantil y un compromiso artístico absoluto. Lo que nació hace 18 años como una compañía teatral mutó, hace ya 11, en una propuesta musical sólida que hoy agota funciones en la mítica avenida Corrientes. En una charla con El Destape, sus creadores, Galaxia y Cone, reflexionaron sobre el impacto de sus canciones y los desafíos de cantarle a los más chicos sin subestimarlos.
De la música para adultos al universo infantil
El paso de hacer canciones para adultos a volcarse por completo al público infantil no fue un accidente, sino una fusión natural de experiencias previas. "Mezclamos dos mundos: el que ya traíamos de trabajar mucho con las infancias y el de hacer música de calidad, con buenos arreglos y todo lo que nos dio la experiencia de estar en proyectos para adultos", detalló Galaxia.
Esa búsqueda artística no dejó de lado a los acompañantes invisibles de cada reproducción: los padres. "Nuestras canciones, si bien son pensadas para los más chiquitos, no dejan de tener en cuenta que hay un adulto atrás escuchando, muchas veces en el auto o en la casa. Empezamos a componer para acompañar también a los papás, que muchas veces son primerizos", agregó la cantante.
Romper el prejuicio del "lenguaje menor"
Uno de los pilares de Pequeño Pez es la rigurosidad con la que encaran cada composición, un estándar que quedó demostrado en sus recientes colaboraciones en formato session con artistas de la talla de Los Tipitos, Bersuit Vergarabat y Julián Kartún.
"La idea fue poner a la música infantil en un lugar de seriedad, igual de serio que como lo hacen esos artistas para su público. Queríamos mostrar que lo que hacemos es de calidad y con un compromiso gigante", remarcó Cone. En ese sentido, analizó cómo el circuito comercial suele mirar de reojo al género: "Suele estar asociada la música infantil como un lenguaje menor. Nosotros trabajamos justamente para mostrar lo contrario. Como es música para infancias, tiene que ser la mejor calidad del mundo; ellos se merecen lo mejor".
Un refugio y un motor de desarrollo en tiempos difíciles
La devolución de los chicos es inmediata y genuina, algo que la banda vivió como una "alegría enorme" en cada presentación. Sin embargo, el impacto va mucho más allá del mero entretenimiento; en épocas complejas, la música funciona como un cable a tierra para el núcleo familiar y un estímulo clave para el crecimiento de los niños.
"Inmediatamente entendimos la repercusión que teníamos en ellos, que los estábamos marcando en sus primeros años de vida y que eso es para siempre. Están aprendiendo de nosotros lo que decimos, cómo lo decimos, sus primeras palabras y melodías", reflexionó Galaxia con emoción.
Asimismo, revelaron que el ida y vuelta constante con el público les devolvió historias profundas: "Todo el tiempo nos llegan mensajes de agradecimiento de familias a las que acompañamos en situaciones difíciles. Nos pasó de padres que nos dijeron 'mi hijo no hablaba, tenía problemas en el desarrollo del lenguaje, y con ustedes empezó a hablar', o que no se movía y empezó a bailar".
Temporada récord en el Teatro Metropolitan
La conexión de la banda con su público se tradujo en un éxito rotundo de taquilla. De cara a las vacaciones de invierno, Pequeño Pez se prepara para desembarcar en el Teatro Metropolitan con una seguidilla de shows que promete colmar la sala porteña.
"Por suerte, las primeras funciones se agotaron enseguida, en cuestión de una semana. Ahora nos esperan las dos semanas de vacaciones de invierno casi completas en el Metropolitan, así que los esperamos a todos porque va a estar buenísimo", concluyeron entusiasmados, listos para seguir transformando la rutina diaria de miles de hogares en una fiesta musical.
