Jorge Rial no dejó dudas cuando le tocó hablar de Susana Giménez: entre ellos nunca hubo cercanía real, sino una lógica de negocio que hoy decidió desnudar sin filtro. En una entrevista televisiva, el conductor repasó los años en que ambos peleaban el rating y bajó del pedestal a uno de los vínculos más comentados de la televisión argentina.
Rial fue directo al recordar su etapa de mayor éxito: "Cuando estaba en Gran Hermano y teníamos 50 puntos, ella necesitaba el rating". Según su relato, las visitas cruzadas entre programas no respondían a afecto ni a códigos de colegas, sino a una estrategia calculada para sostener las mediciones. "Yo nunca iba", aseguró sobre sus propias apariciones, y sumó que a la diva tampoco le entusiasmaba que él pisara su estudio.
"No somos todos Susana"
Ahí llegó el tramo más filoso de la charla. Lejos de matizar, el conductor sintetizó el vínculo sin vueltas: "Siempre fue una relación de conveniencia, nada más". Y fue por más, marcando distancia con una serie de escándalos que rodearon a la diva a lo largo de su carrera: "Yo no compré un auto de discapacitado, yo no usé al padre Graci para meterle la mano a los chicos. Nada, nada, no somos todos Susana".
Presente sin reconciliación a la vista
Consultado por los especiales que Giménez grabó durante el Mundial, Rial fue tajante: "Susana no trabaja". Descartó que se trate de un regreso real a la pantalla y, ante la pregunta de si se la extraña, respondió con un "no" seco. Tampoco hay margen para un acercamiento: "No, no tengo nada que charlar. ¿Por qué voy a charlar con ella? No entiendo", lanzó, ni siquiera ablandado por el clima de festejo que dejó el triunfo de la Selección.
El único guiño irónico llegó cuando le mencionaron la vida de la diva en Uruguay: "Si me paga el pasaje, voy", disparó, en línea con viejos cuestionamientos sobre los impuestos que Giménez evitaría pagar en el país. La nota cerró con un seco "Chao, campeón" de su parte, confirmación de que aquella alianza televisiva nació y murió por rating, no por afecto.
