La figura de Dante Gebel se está acrecentando cada vez más en los medios de comunicación. En los últimos días se encargó de conceder entrevistas a diferentes referentes del periodismo, tanto del sector más progresista como del más conservador, para dejar entrever sus ideas de cara a una posible candidatura presidencial.
Sin embargo, poco se conoce de este enigmático personaje, salvo por el hecho de que es un pastor evangélico radicado actualmente en los Estados Unidos y que tiene una enorme llegada a esa comunidad. Es por ello que desde la Revista Gente se comunicaron con él para que hable de sus orígenes, humildes y arraigados a su Billinghurst natal, con una particular historia ligada a su madre y una "premonición" que tuvo sobre él.
¿Qué dijo Dante Gebel sobre su madre?
En primera medida, recordó que su familia era de "clase media tirando a subsuelo" y que fue "el menor de cuatro hermanos en una de esas casas obreras", con un papá que fue "carpintero de toda la vida" y que se crió "con todas las carencias de principios de los 70'", donde "todo era caro" y hasta "un paquete de figuritas era un lujo". "Zapatillas nuevas nunca, jamás, heredabas las de tus hermanos. No recuerdo ir al colegio con cartucheras, mochilas o algo nuevo”, añadió.
Respecto a su madre, señaló que era ama de casa, aunque "de joven era actriz, muy lúdica, bailarina", pero que "renunció a todo en el afán de criar hijos y quedarse en su casa". "En el show habló mucho de ella, porque siempre tenía esa intelectualidad de obligarte a leer todo. Ella me salvó la vida, porque me obligó a leer todo lo que había en casa, novelas, ensayos, ficción, tesis, me hizo leer todo el diccionario y aprendérmelo", comentó, haciendo hincapié en que salvó su vida porque "ella decía: 'Si usted tiene un buen léxico y se sabe expresar bien, las puertas del mundo se le van a abrir’".
En esa misma línea, rememoró: "Mi mamá decía, 'algún día va a haber gente tan loca que van a pagar para escucharlo hablar'. Entonces, yo digo, mirá que visionaria. He recorrido el mundo haciendo conferencias y me pagan para eso, y ya lo había visto mi vieja hace años, cuando me obligaba a leer todos los veranos”.
