Longobardi estalló contra Majul: "Hay que tener cara para decir semejante estupidez"

El periodista cruzó sin nombrarlo a un colega de la televisión por calificar una eventual candidatura de Cristina Kirchner como un "golpe de Estado" contra el gobierno de Javier Milei, y advirtió sobre el daño que ese tipo de discursos le genera al periodismo.

31 de julio, 2026 | 10.32

El periodista Marcelo Longobardi protagonizó un durísimo descargo contra el periodista oficialista Luis Majul en el marco del debate político que se abrió en torno a una eventual candidatura de Cristina Kirchner de cara a las próximas elecciones 2027. Sin mencionarlo directamente, el conductor apuntó contra Majul que había comparado esa posibilidad con un intento de "golpe de Estado" contra el gobierno de Javier Milei.

"Ayer hubo uno en la tele (en referencia a Majul) que atribuyó esta cuestión a un intento de golpe de Estado", comenzó relatando Longobardi, visiblemente molesto por el tono que tomó la discusión en otros programas. El conductor se tomó el trabajo de desglosar, paso por paso, la lógica que había escuchado en la pantalla el día anterior. Según reconstruyó, la idea de Majul giraba en torno a que una candidatura de Cristina Kirchner complicaría de tal manera la economía argentina y la gestión del presidente Javier Milei que eso, directamente, equivalía a un golpe institucional.

"Yo cuando veía eso... que Cristina se propone dar un golpe, que su candidatura —o potencial candidatura— complicaría tanto la economía argentina, que complicaría tanto al presidente Milei y que eso constituye un golpe de Estado", repasó Longobardi, remarcando lo forzado que le resultó ese razonamiento.

Ante ese planteo, la reacción de Longobardi no se hizo esperar. "¡O sea, uau! Hay que tener cara en la tele para decir semejante estupidez", disparó, sin filtros, dejando en claro su fastidio frente a lo que consideró un despropósito del periodista ultra oficialista Majul. 

Lejos de quedarse solo con la crítica hacia su colega, Longobardi también reflexionó sobre su propia reacción y el nivel de exasperación que le provocó escuchar ese tipo de editoriales. "Yo lamento mi pérdida de equilibrio, si cabe, frente a ese tema, pero me resulta bastante intolerable", admitió, reconociendo que el tema lo sacó de su habitual tono mesurado.

Sin embargo, more allá de esa autocrítica, el conductor no dejó dudas sobre el fondo de su planteo: para él, este tipo de discursos exagerados no solo distorsionan el debate público, sino que también dañan la credibilidad de toda la profesión periodística.

"Porque además, toda esta gente está perjudicando mucho nuestra profesión y eso es una cosa muy condenable", concluyó, en una definición que sonó tanto a advertencia como a llamado de atención hacia sus colegas de la televisión abierta y del cable.