Pedro Rosemblat volvió a demostrar que la ironía es una de sus armas favoritas. El conductor quedó en el centro de la escena al responder una pregunta que involucraba a Patricia Bullrich y a su próximo casamiento con Lali Espósito. Su contestación se viralizó en pocas horas.
Una pregunta que nadie esperaba
Todo empezó con una revelación de la propia senadora, que sorprendió al contar que ahora le gusta la música de Lali. La confesión no pasó inadvertida, sobre todo por las diferencias públicas que separan al entorno de la cantante de la dirigente política.
Con ese antecedente, los periodistas no dejaron pasar la oportunidad. Cuando se cruzaron con Rosemblat, le plantearon la pregunta obligada: si Bullrich tendría un lugar entre los invitados a la boda.
La boda que imagina la pareja
Antes de conocer su respuesta, vale recordar cómo piensa Rosemblat la celebración. El conductor ya había adelantado que el casamiento con Lali será "algo muy íntimo, familia y amigos y nada más".
En esa misma línea, se había burlado de la posibilidad de que la fiesta se transformara en un megaevento, con figuras de la política y del espectáculo compartiendo la pista. Para él, esa imagen está lejos de lo que buscan como pareja.
La frase que se volvió viral
Con ese panorama, la consulta sobre Bullrich tenía una respuesta previsible, pero Rosemblat eligió no ser diplomático y apeló al humor. "No, porque me estiraría mucho el cálculo del vino", disparó, entre las carcajadas de los periodistas que lo rodeaban.
Según se interpretó, la ocurrencia apuntó a lo que implicaría abrir la lista de invitados a personalidades de otros ámbitos: más gente, más gastos y una fiesta muy distinta de la que la pareja tiene en mente.
Un sello personal
La respuesta encaja con el estilo que caracteriza a Rosemblat, que suele moverse con comodidad entre la ironía y la actualidad política. Esta vez, sin embargo, el tema no era un debate ni una entrevista, sino uno de los momentos más personales de su vida.
Por ahora, lo único seguro es que la boda con Lali seguirá siendo un encuentro reservado para los afectos más cercanos. Y todo indica que, al menos en esta ocasión, Bullrich tendrá que conformarse con escuchar las canciones de la novia desde afuera.
