La Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa (CAPYMEF) expresó su preocupación por el deterioro de la actividad comercial y la caída sostenida del consumo que afecta a distintos sectores económicos del país. Desde la entidad advirtieron que las familias restringen cada vez más sus gastos y priorizan únicamente las compras esenciales, un fenómeno que impacta de lleno en las ventas de los comercios y en la situación de miles de pequeñas y medianas empresas.
El presidente de CAPYMEF, Carlos Werlen, sostuvo que el escenario actual está marcado por una pérdida significativa del poder adquisitivo y vinculó la situación con las políticas económicas impulsadas por el Gobierno nacional.
"El consumo está muy regulado", afirmó el dirigente empresarial, en comunicación con la Agencia de Noticias Formosa (Agenfor), al describir el comportamiento de los consumidores durante los primeros meses de 2026. Según explicó, los hogares redujeron notablemente las compras no indispensables y administran sus ingresos con mayor cautela frente al aumento del costo de vida.
Desde la entidad señalaron que los indicadores relevados muestran una desaceleración importante de las ventas comerciales en comparación con la evolución de los precios. De acuerdo con los datos analizados por CAPYMEF, mientras el costo de vida registró incrementos cercanos al 12% durante el período evaluado, las ventas comerciales se ubicaron aproximadamente un 50% por debajo de esa evolución.
Para el sector empresario, esta diferencia refleja la pérdida de capacidad de compra de las familias y el enfriamiento de la actividad económica que se observa no sólo en Formosa sino también en gran parte del país. Werlen explicó que uno de los cambios más notorios se observa en los hábitos de consumo. Según indicó, desaparecieron las compras de gran volumen que tradicionalmente se realizaban luego del cobro de salarios y fueron reemplazadas por adquisiciones más pequeñas y frecuentes.
"Hoy la gente compra lo justo y necesario. Muchas familias van varias veces por semana al comercio para adquirir únicamente lo que necesitan para cada comida", describió. El dirigente consideró que esta conducta refleja las dificultades económicas que atraviesan numerosos hogares y evidencia el impacto de la pérdida del ingreso real sobre el consumo cotidiano.
Los rubros vinculados a bienes considerados no esenciales aparecen entre los más afectados por esta situación. Según detalló CAPYMEF, sectores como indumentaria y calzado registran una marcada retracción de las ventas. Sin embargo, la preocupación también alcanza a los comercios alimenticios, donde cada vez es más visible la racionalización del gasto por parte de los consumidores.
Desde la entidad atribuyen este escenario a las políticas económicas implementadas por el presidente Javier Milei, particularmente a las medidas de ajuste fiscal y a los procesos de desregulación impulsados por el Gobierno nacional. Werlen sostuvo que la combinación de salarios que no logran recuperar terreno frente a la inflación, junto con el aumento de precios y la pérdida del poder adquisitivo, genera un círculo que termina afectando tanto a los consumidores como a los comerciantes.
En ese sentido, remarcó que las dificultades que enfrentan los negocios formoseños no constituyen una situación aislada, sino que forman parte de una problemática que afecta a miles de pequeñas y medianas empresas en distintas provincias argentinas. La preocupación del sector también alcanza a las perspectivas para los próximos meses. Desde CAPYMEF advirtieron que la continuidad de la caída de las ventas podría profundizar las dificultades de numerosos emprendimientos comerciales y productivos.
Para la entidad empresaria, la recuperación del mercado interno aparece como una condición indispensable para revertir la situación. Sin una mejora en el poder adquisitivo de los salarios y una recuperación sostenida de la demanda, consideran que las PyMEs continuarán enfrentando un contexto de incertidumbre y dificultades para sostener su actividad.
