El acuerdo entre EEUU e Irán podría convertir a Netanyahu en la principal víctima

25 de junio, 2026 | 04.06

Es ​posible que la mayor víctima del acuerdo entre EEUU e Irán no sea la estrategia de Israel respecto a Irán, sino la imagen política que Benjamin Netanyahu se pasó décadas construyendo como el ‌líder israelí capaz, de forma única, de ‌doblegar a Washington a su voluntad en lo relativo a Irán, según analistas, antiguos cargos estadounidenses y diplomáticos.

Netanyahu forjó su identidad política en torno a una afirmación audaz: que solo él podía mantener a EEUU e Israel en perfecta sintonía estratégica respecto a Irán. Al ganarse el apoyo de los republicanos, se presentó como el único líder israelí capaz de influir en los sucesivos presidentes estadounidenses e insistió en que solo una presión militar sostenida podría contener a Teherán.

En el apogeo de su poder, los diplomáticos lo describían como el "susurrador de ​Estados Unidos": el líder israelí ⁠capaz de descolgar el teléfono y garantizar que los cálculos estratégicos de Washington se alinearan con los ‌de Israel. Ningún otro primer ministro israelí, señalan, se dirigió al Congreso con tanta frecuencia ⁠ni acumuló un capital político tan duradero en todo el ⁠sistema político estadounidense.

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Pero los analistas afirman que el pacto provisional entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron en febrero demuestra cómo se ha invertido esa narrativa. En lugar ⁠de moldear la política de Washington hacia Irán, Netanyahu se ve ahora obligado a aceptarla, ​mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, persigue un acuerdo que considera cada vez ‌más las objeciones israelíes como limitaciones.

En el ámbito nacional, ‌el balance es igualmente crudo, según el exfuncionario estadounidense Dennis Ross. Netanyahu se ve cada vez ⁠más acorralado entre un presidente de EEUU decidido a poner fin al conflicto y una base nacional reacia a las concesiones, especialmente en Líbano, dijo. La retirada conlleva el riesgo de una reacción política adversa, mientras que la escalada conlleva el riesgo de un enfrentamiento con Washington.

La guerra que Netanyahu esperaba que consolidara su legado ​como el líder ‌que se enfrentó a Irán podría, en cambio, ser recordada como el conflicto que desmanteló una fuente fundamental de su poder. Aislado en el extranjero, limitado por su aliado más cercano y vulnerable de cara a las elecciones de otoño boreal, ahora se da cuenta de que el activo político sobre el que construyó su carrera se ha convertido en su mayor lastre.

Al ⁠inicio de la guerra con Irán, Netanyahu prometió la victoria definitiva. No logró ni el colapso del sistema gobernante iraní, ni la derrota de Hezbolá en Líbano, ni el regreso seguro de los residentes del norte de Israel.

"El acuerdo entre EEUU e Irán supone un golpe decisivo para Netanyahu", dijo Aviv Bushinsky, antiguo asesor de Netanyahu. "No solo ha perdido la guerra con Irán, sino que también ha perdido a Trump como amigo. Ahora se encuentra aislado no solo a nivel internacional, sino enzarzado en una grave disputa con Trump", señaló.

La oficina de Netanyahu no respondió a una ‌solicitud de comentarios. En una rueda de prensa celebrada este mes, el primer ministro israelí describió su relación con Trump como la que existe entre socios que "coinciden en muchas ocasiones y a veces discrepan". Según él, se había llevado a cabo una campaña sistemática para restar importancia a los "enormes logros" de Israel frente a Irán y sus aliados.

Un alto cargo de la Casa Blanca dijo que Trump y Netanyahu mantenían una relación sólida y que las ‌fuerzas militares de Israel habían sido "socios increíbles" en una guerra que había "diezmado las capacidades militares del régimen iraní".

Un responsable del Departamento de Estado dijo que EEUU mantiene un compromiso "a toda prueba" con la seguridad de Israel, y subrayó que "esto no ‌va a cambiar".

Añadió que ⁠Israel conserva el derecho a defenderse, en particular frente a Hezbolá, "una organización terrorista que amenaza a sus ciudadanos y socava al Gobierno libanés", y que no cabe esperar que se ​retire de Líbano hasta que se haya hecho frente a esa amenaza.

La normalización y la integración regional siguen siendo una prioridad máxima para el Gobierno de Trump, añadió el responsable.

(Información adicional de Parisa Hafezi en Dubái y Rami Ayyub en Jerusalén; redacción de Samia Nakhoul; edición de Aidan Lewis; edición en español de María Bayarri Cárdenas)