La escasez de agua en Gaza pone de manifiesto una crisis sanitaria cada vez más grave

21 de julio, 2026 | 04.53

Antes del amanecer, Ibtisam Al-Helou sale de su tienda de campaña, situada en el paseo marítimo de Gaza, en su búsqueda diaria de agua potable. El Mediterráneo está a solo unos pasos, pero el agua que necesita para cocinar, beber ‌y lavarse le obligará a recorrer toda la ciudad ‌de Gaza.

Saliendo antes de que el calor alcance los abrasadores 33 grados centígrados del mediodía, esta mujer de 40 años y madre de tres hijos se abre paso por barrios devastados donde se ha corrido la voz de que podría haber agua disponible.

"Vivo junto al mar y el agua escasea. Lo sufro cada día", afirma mientras lava los utensilios de cocina fuera de la tienda donde ahora vive su familia.

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"Voy a Al-Mina, voy a Al-Amadi, vamos a Abu Mazen (zonas de la ciudad de Gaza), donde hay agua, porque aquí no llega nada. Solo tenemos agua una vez cada tres días".

Su lucha refleja una realidad más extendida en toda Gaza.

Las agencias de ayuda humanitaria, los representantes de ​la ONU y las autoridades sanitarias ⁠palestinas advierten de que Gaza se enfrenta a un colapso sin precedentes de sus sistemas de agua y saneamiento, lo que deja ‌a gran parte de la población atrapada entre la sed inmediata y una crisis medioambiental a largo plazo ⁠cuyas consecuencias podrían prolongarse durante décadas.

Las familias hacen cola durante horas junto a ⁠camiones cisterna maltrechos para recibir unos pocos litros, antes de regresar a los campamentos de tiendas de campaña, superpoblados y plagados de enfermedades.

La escasez ha transformado incluso las rutinas de la infancia.

LOS NIÑOS CORREN EL RIESGO DE CONTAGIARSE Y ENFERMARSE AL BAÑARSE EN EL MAR

Antes de ⁠la guerra, los hijos de Al-Helou —que cuida de un total de nueve niños en su hogar— se lavaban con agua dulce ​tres veces al día bajo el calor del verano de Gaza. Ahora tienen suerte si pueden ‌lavarse una vez a la semana.

Muchos niños del enclave se refrescan ‌en el mar, pero Helou afirma que eso puede afectarles más adelante.

"Cuando mis hijos se bañan en el mar, necesito ⁠50 shekels (el equivalente a 17 dólares) para el tratamiento de cada uno de ellos", explicó. "Les da picor, sarna y alergias".

Mientras las familias luchan por encontrar agua suficiente para la higiene básica, las autoridades sanitarias advierten de que las aguas residuales sin tratar procedentes de cientos de miles de fosas sépticas se están filtrando en el acuífero costero de Gaza, la única fuente natural de agua dulce del enclave.

Los niños que ​padecen diarrea e infecciones ‌cutáneas regresan de las clínicas a tiendas de campaña donde escasean el agua limpia, el jabón y el saneamiento. Los residentes dependen cada vez más del agua transportada en camiones, de pozos dañados y de aguas subterráneas sin tratar.

Más de la mitad de la población de Gaza, alrededor de 1,3 millones de personas, tiene acceso a menos de seis litros de agua potable al día, según estimaciones de la ONU. La gente utiliza agua salada, insalubre, para bañarse y lavar ⁠la ropa.

La organización médica humanitaria Médicos Sin Fronteras afirma que sus propios datos sugieren que la situación podría ser aún peor, ya que la mayoría de los residentes reciben una media de 4,3 litros por persona al día. Antes de la guerra, el consumo medio diario de agua era de unos 85 litros por persona.

LOS CAMIONES CISTERNA AVANZAN CON DIFICULTAD POR CARRETERAS DETERIORADAS

"La gente sigue haciendo cola y esperando a que lleguen los camiones cisterna para distribuir agua", dijo Alessandro Mrakic, jefe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Gaza.

"Es una operación muy difícil y compleja, porque hay que atravesar los escombros. Hay que llegar a la población allí donde se encuentre", explicó a Reuters.

A medida que suben las temperaturas, ‌también lo hacen las preocupaciones sanitarias.

"La falta de agua suficiente está afectando directamente a la salud de las personas y a su capacidad para mantener una higiene básica", dijo Ozan Agbas, responsable de operaciones de emergencia de Médicos Sin Fronteras de Países Bajos.

MSF señala que las infecciones respiratorias agudas representan el 46% de las enfermedades registradas en sus datos de vigilancia, mientras que las enfermedades cutáneas suponen el 31% y la diarrea acuosa aguda, el 21%.

Las autoridades palestinas afirman que la crisis va mucho más allá de la escasez de agua potable y advierten de que cada ‌día que la crisis permanece sin resolver agrava los daños en la infraestructura hídrica de Gaza y podría acarrear consecuencias que perduren durante décadas.

Said El-Aklouk, responsable de saneamiento y control de aguas residuales del Ministerio de Sanidad de Gaza, señaló que Gaza contaba con unos 320 pozos de agua antes ‌de la guerra, pero que menos ⁠de 100 siguen operativos. Añadió que alrededor del 80% de la red de distribución de agua y la mayor parte de la capacidad de desalinización resultaron dañadas o destruidas por los ataques israelíes.

El ejército israelí afirma que ​no ataca deliberadamente este tipo de infraestructuras esenciales. COGAT, el organismo militar encargado de los asuntos humanitarios, dijo el 9 de julio que estaba colaborando con organismos internacionales para abordar los problemas de saneamiento e higiene y mejorar el suministro de agua en el enclave.

(Reporte y redacción de Nidal al-Mughrabi en El Cairo; información adicional de Dawoud Abu Alkas en Gaza; edición de William Maclean; edición en español de María Bayarri Cárdenas)