La provincia de Misiones consolida el crecimiento del cultivo de ananá mediante la incorporación del sistema de producción con mulching plástico, una tecnología que mejora la sanidad, la uniformidad de las plantaciones y la calidad del fruto. El Gobierno provincial destacó su apoyo al sector frutícola mediante una inversión estratégica que supera los $41.500 millones en líneas de crédito con tasas bonificadas, destinadas a la tecnificación de las chacras en el Alto Uruguay.
A través del Ministerio del Agro y la Producción, se impulsa la transición hacia cultivos de alto rendimiento mediante la entrega de insumos críticos, como el mulching plástico y bioinsumos misioneros, que permiten optimizar el control de malezas y la sanidad de las plantas sin recurrir a químicos agresivos.
Complementariamente, la provincia apuesta por la infraestructura resiliente mediante el incentivo de la producción bajo cubierta y el asesoramiento técnico en terreno para mitigar el impacto de las heladas. En el marco de la Planificación Estratégica Frutícola 2026, se puso en marcha una biblioteca técnica digital y programas de capacitación junto al INTA, que además busca no solo aumentar el volumen de cosecha en municipios como Colonia Aurora, sino también garantizar el acceso de los productores locales a mercados nacionales con fruta de calidad premium.
Cabe destacar que la provincia, además, bajo el Programa de Incentivo a la Horticultura Comercial busca que los productores de ananá y otras especies tropicales accedan a sistemas de riego inteligente y bioinsumos que aseguren la sanidad del cultivo frente al cambio climático. Esta estrategia integral apunta a transformar la fruticultura misionera en un motor de exportación, lo que consolida consolidando un esquema de valor agregado en origen que protege la rentabilidad del colono frente a las fluctuaciones del mercado nacional.
A través del Ministerio del Agro y la Producción Misiones acompaña a los productores durante la zafra mediante la logística de comercialización, y también facilita el traslado de la fruta desde las chacras hasta los centros de consumo para garantizar que el ananá llegue fresco y a precios competitivos.
Un sector en crecimiento
Productores del noreste provincial adoptan este esquema con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en una estrategia que fortalece una economía regional con potencial de expansión. El cultivo de ananá avanza en la provincia con resultados positivos luego de tres temporadas de implementación del mulching plástico. Esta innovación optimiza el manejo del suelo y permite reducir la competencia de malezas, conservar la humedad y evitar la pérdida de nutrientes. La experiencia se desarrolla principalmente en el norte misionero, donde el ananá se posiciona como una alternativa productiva de alto valor.
El ananá, cuyo nombre científico es Ananas comosus, concentra en Misiones casi la totalidad de la producción nacional. Sin embargo, la superficie implantada continúa siendo limitada y el mercado interno depende en gran medida de fruta importada desde Brasil y Ecuador. En ese contexto, la provincia impulsa mejoras tecnológicas que apuntan a incrementar el rendimiento y la calidad para fortalecer la competitividad local.
Un importante producción para la provincia
El técnico misionero del INTA Comandante Andresito, Rodrigo Kramer, explicó que la adopción del mulching plástico representa uno de los cambios más significativos del sistema productivo. El especialista detalló que el sistema protege el suelo, reduce el escurrimiento y favorece un desarrollo más uniforme de las plantas. Los productores incorporan esta tecnología de manera progresiva y registran una disminución de enfermedades foliares y una mayor precocidad en comparación con métodos tradicionales.
El manejo incluye la construcción de camellones con arado taipero, una fertilización inicial y la aplicación de dolomita antes del plastificado. Este esquema permite que la planta desarrolle un mayor número de hojas y alcance condiciones óptimas para inducir la floración. El resultado se traduce en frutos más uniformes, con mejor dulzor y calidad comercial.
El técnico del INTA Montecarlo, Luis Acuña, recordó que el cultivo se expandió en la provincia desde la década de 1970, con primeras plantaciones en Jardín América y posterior consolidación en Colonia Aurora. El especialista señaló que la correcta selección del plantín constituye un factor determinante para prevenir enfermedades como Fusarium y Phytophthora y garantizar buenos rendimientos.
Acuña explicó que la época de plantación depende del riesgo de heladas y que, en zonas más seguras, puede realizarse entre marzo y abril. El técnico destacó que la preparación adecuada del suelo y un plan de fertilización preciso permiten que la planta alcance al menos 30 hojas antes de la inducción floral con etileno, proceso tras el cual el fruto se cosecha aproximadamente seis meses después.
Ensayos recientes del INTA mostraron resultados favorables con el uso de trichoderma, fertilizantes granulados y nano fertilizantes. No obstante, los técnicos advirtieron que aún existe una brecha entre las recomendaciones técnicas y las prácticas que aplican algunos productores, lo que puede afectar el desarrollo de las plantas y la productividad final.
Con la incorporación sostenida de innovación tecnológica y el acompañamiento técnico permanente, Misiones fortalece una producción estratégica que genera oportunidades para el norte provincial. La expansión del ananá con mejores estándares de calidad consolida el perfil productivo misionero y refuerza el objetivo provincial de potenciar las economías regionales con agregado de valor y mayor competitividad.
