La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó por unanimidad la obligatoriedad de la sala de 3 años. La nueva ley establece que el Estado porteño deberá garantizar una vacante para cada niño y apunta a ampliar la oferta de educación inicial, con propuestas de jornada completa y media jornada. “La primera infancia es la base de todo lo que viene después”, señalaron a El Destape la impulsora del proyecto y legisladora porteña por la UCR Evolución, Manuela Thourte, mientras remarcó la importancia de la sanción de su proyecto para generar una herramienta nueva y así fomentar las habilidades sociales y cognitivas durante los primeros años.
Con la sanción de la ley, todos los niños deberán ingresar al sistema educativo a partir de los 3 años. De esta manera, la Ciudad tendrá la responsabilidad de contar con una oferta suficiente para garantizar el acceso a la educación inicial. “Todos los chicos van a tener que ir a un jardín de infantes: ingresar al sistema educativo que obliga al Estado de la Ciudad a tener una vacante disponible para cada uno de esos chicos”, explicaron Thourte.
La iniciativa había sido presentada originalmente en 2024 y, luego de distintos proyectos impulsados por legisladores de diferentes bloques, finalmente consiguió el consenso necesario para ser sancionada. Entre sus objetivos centrales se encuentran asegurar vacantes suficientes, ampliar la red de Escuelas Infantiles y acompañar a las familias en la asistencia de los chicos.
La Ley de Educación Nacional establece la obligatoriedad de la educación desde los 4 años, pero la nueva normativa porteña adelantará un año ese ingreso obligatorio al sistema educativo desde el ciclo lectivo 2027 bajo la modalidad de jornada completa como de media jornada.
Qué cambia con la nueva ley
La redacción del proyecto diferencia entre dos conceptos: obligatoriedad y universalización. La obligatoriedad implica que tanto el Estado como las familias tienen la responsabilidad de garantizar la asistencia de los chicos desde la sala de 3 años. La universalización, en cambio, supone que toda familia que solicite una vacante en la educación pública pueda acceder a ella.
En ese sentido, uno de los principales desafíos será ampliar la oferta educativa en aquellos barrios donde actualmente existen mayores dificultades para acceder a una vacante. “Como si vivo en Caballito tengo un jardín de infantes del sistema educativo disponible, y si vivo en Mataderos por ahí no tengo”, señaló la legisladora al explicar las diferencias territoriales que existen actualmente en el acceso a la educación inicial.
Estos establecimientos podrán recibir a niñas y niños desde los 45 días hasta los 5 años, con el objetivo de ampliar la cobertura de la educación inicial y reducir las diferencias territoriales y sociales en el acceso al sistema educativo. La propuesta busca que la ampliación de la oferta permita responder a las necesidades de las familias. "Esto garantiza que las mujeres puedan salir a trabajar”, detalló la legisladora en la distribución desigual de las tareas de cuidado.
Uno de los argumentos centrales de la ley está relacionado con la importancia de la primera infancia en el desarrollo educativo. “Cuanto antes ingresan los chicos al sistema educativo, mayor estímulo tienen, mayores aprendizajes y tienen una mejor trayectoria educativa después”, sostuvo Thourte mientras expone que la iniciativa plantea que la incorporación temprana al sistema puede contribuir a reducir las brechas de desigualdad de origen, ya que no todos los chicos cuentan en sus hogares con las mismas posibilidades de estímulo y acompañamiento.
Más educación, más desarrollo
La obligatoriedad de la sala de 3 años se implementará en un contexto de fuerte caída de la natalidad en la Ciudad de Buenos Aires. Según los datos incluidos en los fundamentos del proyecto, los nacimientos pasaron de 42.700 en 2014 a 21.400 en 2024, lo que representa una disminución cercana al 50% en una década.
El descenso de la cantidad de nacimientos también modificó la demanda sobre el sistema educativo porteño. En ese contexto, la propuesta plantea aprovechar la disponibilidad de docentes y espacios para ampliar la oferta en el nivel inicial. “No creo que haya que aumentar el plantel docente por la baja natalidad”, explicaron, al señalar que en algunas escuelas primarias ya se implementan parejas pedagógicas debido a la existencia de docentes que quedaron sin una función específica como consecuencia de la disminución de la matrícula.
Cómo se llegó a la aprobación de la ley
El proyecto que finalmente fue aprobado surgió luego de distintas iniciativas presentadas en la Legislatura porteña. La primera propuesta para establecer la obligatoriedad de la sala de 3 años había sido presentada en 2024 por la diputada Manuela Thourte, del bloque Ciudadanos Unidos-UCR. Posteriormente se sumaron iniciativas de Sergio Siciliano, de Vamos por Más, y María Bielli, de Fuerza por Buenos Aires.
Tras el debate y el acuerdo entre las distintas fuerzas políticas, la Legislatura de la Ciudad aprobó por unanimidad la obligatoriedad de la sala de 3 años y estableció así un nuevo piso de escolarización obligatoria para la educación inicial porteña.
