El fiscal general de Alemania imputó a un ciudadano ucraniano por las explosiones de 2022 que dejaron inutilizados los gasoductos Nord Stream bajo el mar Báltico, lo que acerca a juicio uno de los casos de sabotaje más delicados desde el punto de vista político en Europa.
La acusación contra este hombre, identificado según la normativa alemana de protección de datos únicamente como Serhii K, se notificó el miércoles, según informó a Reuters el bufete de abogados berlinés Menaker, que le representa. No se dieron detalles sobre los cargos.
La cadena pública alemana ARD y los medios de comunicación Süddeutsche Zeitung y Die Zeit, que fueron los primeros en informar de la noticia, afirmaron que la fiscalía le acusa de atacar infraestructuras energéticas civiles, provocar una explosión y destruir estructuras. La Fiscalía Federal se negó a hacer comentarios.
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Según los documentos de la orden de detención, comunicados de prensa previos y una resolución de prisión preventiva de diciembre de 2025 dictada por el Tribunal Federal de Justicia, la fiscalía alega que Serhii K ayudó a coordinar un equipo que utilizó un velero, el Andromeda, para colocar artefactos explosivos en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, cerca de la isla danesa de Bornholm, en septiembre de 2022.
La fiscalía y el tribunal sospechan que la tripulación del Andromeda estaba formada por un coordinador, un patrón, cuatro buzos de aguas profundas y un especialista en explosivos. Afirman que Serhii K es sospechoso de haber actuado como coordinador a bordo y jefe del equipo, no como buzo ni experto en explosivos.
Serhii K ha negado su implicación.
Las explosiones, que tanto Rusia como los países occidentales han calificado de sabotaje, interrumpieron rutas clave para el suministro de gas ruso a Europa meses después de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú, lo que agravó una crisis energética que afectó sobre todo a Alemania.
Los tribunales alemanes han considerado que el caso entra dentro de la jurisdicción alemana, ya que los gasoductos dañados terminan en Lubmin, en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, y su pérdida afectó a la seguridad energética y a la seguridad interna de Alemania.
(Escrito por Miranda Murray y María Martínez; editado en español por Carlos Serrano)
