La economía de Alemania enfrenta un severo desafío demográfico y productivo como consecuencia de una drástica desaceleración en la llegada de trabajadores extranjeros. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Alemán de Investigación Económica (IW) sobre la base de datos oficiales, el saldo migratorio neto del país se redujo a menos de la mitad durante 2025 al registrar el ingreso de solo 235.000 personas, marcando el nivel de inmigración más bajo de los últimos 15 años, con la única excepción del período crítico de la pandemia.
El estudio advierte que esta tendencia configura un "triple cambio migratorio" que amenaza con profundizar la escasez de mano de obra cualificada en el principal motor industrial del continente europeo, en un contexto en el que la inmigración neta se ubicaba en 663.000 personas apenas dos años atrás. "El nivel de inmigración neta no había sido tan bajo desde 2010. Si la emigración de profesionales continúa, no solo se agravará la escasez de mano de obra, sino que se limitará la capacidad de innovación de la economía a largo plazo", advirtió Wido Geis-Thöne, autor del informe del IW.
El primer factor identificado por el centro de estudios responde a la caída en las peticiones de asilo iniciales, que se redujeron de 329.000 a 113.000 entre 2023 y 2025. El elemento determinante en este descenso estuvo vinculado a la drástica disminución de solicitantes procedentes de Siria, tras el colapso del régimen de Bashar al-Asad registrado a fines de 2024 y el posterior inicio de la reconstrucción en dicho país.
El segundo eje del fenómeno radica en la aceleración de la migración de retorno desde Alemania hacia los nuevos Estados miembros de la Unión Europea en Europa del Este y los Balcanes Occidentales. El acortamiento de la brecha económica y el envejecimiento poblacional en esas naciones generaron una fuerte demanda laboral interna, provocando que en 2025 las salidas de ciudadanos de la UE desde Alemania superaran en 45.000 personas a las llegadas.
A este panorama se suma el incremento sostenido en la emigración de ciudadanos alemanes, cuya salida del país aumentó de 74.000 a 97.000 personas al año en el último trienio, motivada principalmente por razones económicas, cargas impositivas y trabas burocráticas. Aunque la llegada de estudiantes y trabajadores cualificados de fuera de Europa se mantuvo relativamente estable, los analistas del IW señalaron que la crisis industrial que atraviesa el país podría terminar afectando también a estos sectores. Para frenar la sangría de talento y recuperar el atractivo del país, el instituto recomendó rebajar la presión fiscal, reducir las cotizaciones a la seguridad social y agilizar de manera urgente los procesos burocráticos para la concesión de visados laborales.
Con información de la Agencia Deutsche Welle.
