EE.UU. e Israel dejan afuera a Líbano de la tregua y el acuerdo pende de un hilo

Tras anunciarse la tregua, Israel lanzó sus bombardeos más sangrientos contra Líbano. En menos de 24 horas, mató a 254 personas y dejó más de mil heridos. Ni Washington ni Tel Aviv dan señales de querer dar marcha atrás.

08 de abril, 2026 | 15.23

Mientras el mundo celebraba la tregua en Medio Oriente anunciada por Estados Unidos y confirmada por Irán, Israel decidió lanzar su ataque más sangriento contra Líbano. En las últimas horas, los bombardeos dejaron al menos 254 muertos y más de 1.100 heridos, en una escalada que generó fuertes advertencias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y reavivó la tensión con Irán, que ya respondió cerrando de nuevo el estrecho de Ormuz. Por ahora, tanto Washington como Tel Aviv no parecen estar dispuestos a dar marcha atrás y sostienen que Líbano quedó afuera de la tregua. 

La ofensiva militar de Israel sobre territorio libanés marcó una de las jornadas más sangrientas de las últimas semanas. Según la Defensa Civil de ese país, el foco principal estuvo en la capital, Beirut, donde se registraron 92 muertos y 742 heridos. En los suburbios del sur de la ciudad, uno de los epicentros del ataque, se contabilizaron 61 fallecidos y 200 heridos. Otros distritos también reportaron víctimas: en Baalbek hubo 18 muertos, en Hermel 9, en Nabatieh 28, en el distrito de Aley 17, en Sidón 12 y en Tiro 17. La dispersión geográfica de los bombardeos evidencia la amplitud del operativo.

En paralelo, tanto Estados Unidos como Israel argumentaron que Líbano no forma parte de la tregua anunciada recientemente en la región. Esta exclusión dejó al país en una situación particularmente vulnerable, sin el paraguas diplomático que sí alcanzó a otros frentes del conflicto. La decisión profundiza el riesgo de una escalada regional, ya que el territorio libanés continúa siendo escenario de enfrentamientos y ataques cruzados, con impacto sobre la población civil.

Hospitales colapsados en Líbano

La presión sobre el sistema sanitario libanés es extrema. Desde el Hospital Rafik Hariri, el centro público más grande del país, trabajadores de la salud describieron un escenario crítico. Safa Bleik, integrante de la organización internacional Médicos Sin Fronteras, relató que se registró una “afluencia masiva de víctimas” tras los bombardeos. "Estamos recibiendo enormes oleadas de heridos, incluidos niños. Llegan con heridas de metralla y sangrados severos", explicó en un mensaje difundido por la organización.

Además, advirtió que médicos y enfermeros trabajan “bajo una presión inmensa”, con salas completamente saturadas y recursos al límite, lo que complica la atención de los casos más graves.

El recrudecimiento de los ataques provocó una dura reacción del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una de las principales fuerzas militares de Irán. A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el organismo condenó lo que calificó como una "brutal masacre en Beirut" y lanzó una advertencia directa: si los ataques no cesan, habrá una "respuesta lamentable" contra los responsables.