El gobierno de Taiwán anunció este martes que la isla consumirá más carbón para alimentar las usinas de generación de energía eléctrica por el aumento de los precios del petróleo y el gas natural provocado por la guerra en Medio Oriente. Este anuncio se suma a otros países asiáticos como Japón, Corea del Sur, India, Pakistán y Vietnam, que tomaron decisiones similares.
En este escenario bélico, “Japón representa el mercado energético más expuesto a nivel mundial, con un 64% de su generación eléctrica dependiente del carbón y del gas importados, seguido de Corea del Sur con un 56%”, destacó un informe de la consultora global Wood Mackenzie en un informe publicado este 7 de abril.
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China, el mayor consumidor de energía del mundo, también aumentó la producción de carbón, pese a haber reducido el uso del petróleo y el gas y haber diversificado su matriz energética en las últimas décadas mediante la generación de energía renovable, hidroeléctrica y nuclear.
La mayor utilización del carbón le permite al gigante asiático reducir la dependencia a la importación de energía. Sin embargo, China todavía depende en buena medida del carbón para generar más del 50% de la electricidad que consume, según la Agencia Internacional de la Energía.
En tanto, Filipinas, Bangladesh y Tailandia también reactivaron en las últimas semanas sus centrales a carbón para combatir los altos precios del gas y para asegurarse el suministro ante el riesgo de una guerra prolongada en Medio Oriente. El gobierno de Indonesia hasta tuvo que revertir una decisión que había tomado el año pasado para reducir el consumo de carbón por motivos ambientales.
Un mundo en guerra por el suministro de energía
Además del mayor uso del carbón, entre las medidas que tomaron distintos países asiáticos por la guerra se encuentran “el aumento del teletrabajo obligatorio, racionamiento del combustible, y restricciones a la producción industrial”, según remarcó Wood Mackenzie.
“Esto es solo el principio. En los próximos dos o tres meses, la escasez se extenderá por Asia, Europa e incluso Estados Unidos. Europa y Asia dependerán cada vez más de sus reservas estratégicas para mantener el suministro de petróleo y productos refinados”, añadió la consultora.
“En el sector energético, la mayoría de los países cuentan con alternativas para garantizar el suministro eléctrico: mayor generación a partir de carbón y potenciación de las centrales nucleares”, afirmó Wood Mackenzie.
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La consultora indicó que la guerra también postergó la decisión de varios países de cerrar usinas a carbón y aseguró que China es uno de los países ganadores de la crisis energética provocada por la guerra ya que “cuenta con abundantes reservas de carbón”.
Los países asiáticos "están aumentando la generación de energía a partir del carbón para ayudar a compensar el aumento de los precios del gas y el riesgo de suministro", subrayó Anthony Knutson, director global de Carbón en Wood Mackenzie.
El precio del carbón también aumentó
En este escenario, el precio del carbón térmico, que se utiliza para la generación de energía, también aumentó un 17% a nivel internacional desde el inicio de la guerra. Por su parte, los precios de exportación del carbón de Australia, uno de los mayores productores del mundo, aumentaron hasta un 30% en comparación a la cotización previa a la guerra. De todos modos, sigue siendo una opción más económica que el petróleo y el gas.
Asia importa el 80% del Gas Natural Licuado (GNL) que sale del Golfo Pérsico. El conflicto bélico afecta el suministro energético en el continente con mayor cantidad de habitantes del mundo y los gobiernos asiáticos se encuentran en plena lucha por el suministro energético.
Luego del ultimátum de Donald Trump a Irán y del anuncio del cese del fuego frágil (Israel bombardeó el Líbano) que se conoció en las últimas horas en Medio Oriente, Teherán anunció este miércoles que volvió a cerrar el estratégico estrecho de Ormuz como represalia a los continuos ataques de Israel a Líbano ya que, sostiene, que ese tercer país no entró en la tregua.
La cotización del petróleo en las últimas 24 horas cayó alrededor de un 12% y bajó hasta los 95 dólares por cada barril. Sin embargo, la tensión bélica en esa zona del mundo continúa y se espera que el precio del crudo continúe al alza.
