Las conversaciones respaldadas por Estados Unidos entre el gobierno encargado de Venezuela y una facción de la oposición comenzarán en los próximos días, aunque sin la presencia de la líder opositora María Corina Machado.
Los acercamientos, destinados a reformar el sistema político del país de cara a unas futuras elecciones, ponen de relieve la influencia sin precedentes de Washington en la política venezolana desde que las fuerzas estadounidenses destituyeron a Nicolás Maduro en enero y el Gobierno de Donald Trump instaló a la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Las negociaciones serán encabezadas por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria encargada y quien ha participado en conversaciones anteriores con Estados Unidos y la oposición.
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La delegación opositora —que cuenta con el respaldo de Washington en sus esfuerzos por renovar el Consejo Nacional Electoral y el máximo tribunal para garantizar elecciones libres y justas— estará liderada por Dinorah Figuera.
Dos fuentes cercanas a la oposición y otra al oficialismo indicaron el viernes que los acercamientos comenzarían entre domingo y lunes, una vez que Figuera y el resto de la comisión de opositores que la acompañará lleguen a Caracas.
Ni Jorge Rodríguez ni Figuera respondieron de inmediato a pedidos de comentario.
Tres fuentes indicaron que Estados Unidos pidió a Figuera que asumiera el liderazgo opositor en las conversaciones porque ella encabeza un grupo de la Asamblea Nacional dominado por la oposición, elegido en 2015, al cual Estados Unidos sigue reconociendo como la última legislatura del país elegida democráticamente.
Las conversaciones estarán marcadas por la ausencia de Machado, Nobel de la Paz y la figura opositora más popular del país, quien salió de Venezuela a finales del año pasado para recibir el premio tras haber vivido mayormente en la clandestinidad desde las controvertidas elecciones presidenciales de 2024.
Machado prometió regresar a Venezuela para ayudar en la respuesta a los devastadores terremotos de junio, lo que ha causado frustración en Washington, ya que se considera que no es el momento adecuado.
Trump ha negado los reportes de prensa que sostienen que su Gobierno le pidió a Machado no volver a Venezuela. La líder ha sido marginada públicamente por Washington en repetidas ocasiones desde la destitución de Maduro, y funcionarios estadounidenses argumentan que no cuenta con el apoyo suficiente para liderar el país.
Antes de una visita de Figuera a Caracas a mediados de junio, Machado ni siquiera estaba al tanto de que las conversaciones estaban por comenzar, según tres fuentes. Otra persona señaló que sí había sido informada sobre los acercamientos pero no fue invitada a unirse a esta versión de la delegación opositora por no ser miembro de la Asamblea de 2015.
"Machado hace bien en distanciarse de este proceso", dijo una de las fuentes.
"Si las negociaciones prosperan y conducen a elecciones libres, ella se convertirá en la primera mujer presidenta de Venezuela. Si las negociaciones fracasan, habrá demostrado su punto: que las negociaciones requieren representantes que gocen de legitimidad y que sean aceptados y vistos positivamente por la opinión pública", agregó.
La semana pasada, Machado declaró que, si bien no participaría, tampoco obstaculizaría los "avances reales" en las negociaciones.
Machado no respondió a las solicitudes de comentarios. El gobierno encargado ha manifestado que buscará el levantamiento de las sanciones restantes durante las negociaciones.
EEUU OFRECE SEGURIDAD
A lo largo de los años, la oposición venezolana ha mantenido conversaciones en repetidas ocasiones con el gobierno.
Un acuerdo negociado para las elecciones de 2024 prometía una contienda justa y la plena participación de la oposición, pero Machado fue inhabilitada. Estados Unidos y observadores electorales internacionales afirmaron que su movimiento obtuvo cerca de dos tercios de los votos emitidos, pero las autoridades electorales y judiciales declararon ganador a Maduro.
La ausencia de la facción de Machado en las conversaciones excluye, en la práctica, a un segmento importante del país, señaló Ricardo Ríos, director de la consultora de riesgo político Poder y Estrategia. No obstante, dado que la oposición venezolana lleva mucho tiempo profundamente dividida, es poco probable que esto derive en nuevas fracturas, añadió.
Estados Unidos ha sostenido que Venezuela debe estabilizarse y recuperarse económicamente antes de que puedan celebrarse elecciones. Trump ha flexibilizado algunas sanciones y ha elogiado reiteradamente a Delcy Rodríguez.
Machado es bienvenida a desempeñar un papel en las negociaciones si los venezolanos respaldan su presencia allí, dijo este mes el secretario de Estado Marco Rubio, quien señaló que Estados Unidos está presente para facilitar las conversaciones, no para dictarlas.
La participación de Estados Unidos brinda seguridad a la oposición, cuyos miembros se han enfrentado habitualmente a detenciones y procesos judiciales por cargos que, según afirman, tienen motivaciones políticas, señaló una fuente opositora.
(Redacción Reuters. Información adicional de Simon Lewis en Washington.Editado por Javier Leira)
