Robert Francis Prevost fue electo en mayor 2025 para ser el sucesor del papa Francisco. Oriundo de Estados Unidos, se convirtió en el papa León XIV y en el 267 líder de la Iglesia católica, destacándose por su trayectoria académica y haber sido misionero en diferentes partes del mundo.
Un pontífice políglota: qué idiomas habla el papa León XIV
León XIV, nacido en los Estados Unidos, tiene fluidez en inglés, español, italiano, francés y portugués. A esa lista se suman conocimientos de lectura en latín, la lengua oficial de la Iglesia, y en alemán, lo que eleva a siete la cantidad de idiomas que comprende, aunque no todos los domine con el mismo nivel de fluidez oral.
El manejo se debe en gran parte a la historia de su familia y a su carrera.Su lengua materna es el inglés, aunque también maneja con soltura el italiano, idioma oficial del Vaticano, tal como quedó en evidencia en su primera aparición pública desde el balcón de la Basílica de San Pedro. En esa misma alocución, sorprendió al pronunciar unas palabras en español para homenajear a la diócesis peruana en la que había desarrollado su tarea pastoral.
Precisamente, el dominio del español encuentra su explicación en la extensa etapa que el religioso pasó en Perú, país del que además se hizo ciudadano. Allí fue misionero durante más de una década, dedicándose a la enseñanza, el trabajo parroquial y la asesoría legal, tarea que combinó gracias a su formación en Derecho canónico.
¿Cómo fue la carrera de Robert Prevost antes de ser el papa León XIV?
En cuanto a su formación, Prevost nació en Chicago en 1955 y se graduó en Matemáticas, además de cursar estudios en Filosofía y Teología, con una especialización posterior en misión intercultural. A los 22 años ingresó a la orden de los Agustinos, donde fue ordenado sacerdote en 1982, antes de comenzar su misión en Perú. Su paso por Latinoamérica no fue algo transitorio: llegó a ejercer como obispo y, más adelante, fue designado prior general de su orden religiosa a nivel mundial, un cargo que le exigió una perspectiva internacional.
Ya en el Vaticano, fue parte de la prefectura del Dicasterio para los Obispos y presidió la Pontificia Comisión para América Latina, funciones que terminaron de consolidar su perfil como un líder con experiencia de gestión en distintas regiones del planeta y con una capacidad de comunicación que finalmente fue determinante para elegirlo como sumo portífice, tras el fallecimiento de Francisco.
