El gobierno de los Estados Unidos presentó un extenso informe oficial en el que denuncia una masiva campaña de espionaje perpetrada por Cuba en suelo norteamericano durante casi "siete décadas". Según el documento, el régimen isleño utilizó sus misiones diplomáticas como bases operativas y reclutó sistemáticamente a jóvenes de ideología afín en universidades de élite estadounidenses que, con el paso de los años, lograron ascender a las jerarquías más altas de la Casa Blanca, causando un daño "incalculable" a la seguridad nacional de Washington.
El dossier publicado por el Departamento de Estado, titulado de forma textual 'Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI', apunta a que las casas de altos estudios son los "principales objetivos de las actividades subversivas de Cuba, ya que constituyen un terreno fértil para reclutar a jóvenes con afinidad ideológica que, con el tiempo, ascenderán a puestos de influencia, poder y acceso privilegiado". Las agencias norteamericanas remarcaron que el objetivo prioritario de La Habana son "estudiantes de izquierda políticamente comprometidos que estudian en las universidades de élite estadounidenses".
"Tanto los análisis de Inteligencia de EEUU como los testimonios de desertores de la Dirección de Inteligencia han confirmado que la Inteligencia cubana considera la infiltración en las universidades estadounidenses una prioridad absoluta", detalla el informe de la Casa Blanca que contiene 100 páginas y subraya que las operaciones presentan características singulares, orientadas a reclutar "ideólogos convencidos".
"La mayoría nunca recibe sumas de dinero significativas, más allá de reembolsos ocasionales por gastos operativos. Dadas las constantes limitaciones de recursos de una economía pequeña y sometida a un embargo, la Inteligencia cubana ha aprovechado un modelo de reclutamiento alternativo basado en aprovechar la lealtad ideológica", indica el reporte oficial. Tras atravesar un proceso de desarrollo que puede prolongarse durante años, los infiltrados acceden a información sensible que luego era compartida de forma habitual con aliados de Cuba en todo el mundo, provocando, según Washington, la muerte directa de varios soldados, agentes y ciudadanos estadounidenses.
Para ilustrar el impacto, el informe expone casos emblemáticos de las últimas décadas. Entre ellos se destaca el de Ana Belén Montes, la analista de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) conocida como la 'Reina de Cuba', cuya filtración de planes militares secretos provocó la muerte de un oficial de las Fuerzas Especiales norteamericanas en El Salvador. También menciona al exembajador estadounidense Víctor Manuel Rocha y al matrimonio de Walter y Gwendolyn Myers, todos condenados por actuar como agentes encubiertos de La Habana. Asimismo, alude a la histórica 'Red Avispa', un grupo de espionaje en el sur de Florida diseñado para "recopilar información de Inteligencia de instalaciones militares e insertarse en las redes de la diáspora cubana, donde los agentes tenían la tarea de infiltrarse, vigilar y desestabilizar a organizaciones del exilio cubano que La Habana consideraba los enemigos más peligrosos del régimen de Castro".
Las embajadas como bases encubiertas
El tramo más conflictivo del informe apunta al uso de las delegaciones oficiales. El texto recoge declaraciones de funcionarios de contrainteligencia de EE.UU. que aseguran que "todos y cada uno de los diplomáticos acreditados en la misión de Cuba ante la ONU son agentes de Inteligencia", al punto de que uno de los investigadores llegó a bromear con que muchos de sus miembros "ni siquiera saben dónde está la ONU".
"En Estados Unidos, se sabe desde hace mucho tiempo que tanto la Sección de Intereses de Cuba en Washington DC como la amplia misión cubana ante Naciones Unidas en Nueva York sirven de base para operaciones encubiertas de la Inteligencia cubana", advierte el informe, recordando como antecedente que en 2003 el Gobierno estadounidense expulsó a 14 diplomáticos cubanos de ambas sedes por participar "en actividades consideradas perjudiciales para Estados Unidos al margen de sus funciones oficiales". En sus conclusiones, Washington afirma que la Dirección de Inteligencia cubana (DI) no funciona como una agencia convencional, sino que sus colaboradores mantienen una "presencia omnipresente" en todas las instituciones cubanas, dándole soporte a una de las infiltraciones extranjeras más duraderas y perjudiciales de la historia contemporánea.
Con información de EuropaPress.
