La caravana internacional Global Sumud Land, una iniciativa que busca hacer llegar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza por vía terrestre, denunció este domingo la detención de diez de sus integrantes en el este de Libia. Entre las personas detenidas figuran los argentinos y directores de investigación de Nodal, María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera. Giménez, además, publica columnas de opinión en El Destape.
El medio Nodal solicitó la "intervención urgente de Cancillería" argentina, para que se garantice la "libertad inmediata de Paula Giménez y Lucas Aguilera", "información oficial e inmediata sobre su situación", "garantías urgentes para su integridad física", "restablecimiento inmediato de la comunicación" y "garantías para la libre circulación de la misión humanitaria internacional".
Según informó la organización, los activistas fueron interceptados cerca de la ciudad de Sirte cuando intentaban negociar el paso del convoy en un puesto de control administrado por las autoridades de la región oriental libia. También se encuentra entre los retenidos la ciudadana española Alicia Armesto Núñez y el uruguayo Matías Álvarez Rodríguez.
De acuerdo con el comunicado difundido por Global Sumud Land, los diez activistas se adelantaron al resto del grupo para intentar destrabar las negociaciones que permitieran continuar el recorrido hacia la frontera con Egipto. Sin embargo, tras ingresar al puesto de control, el resto de la caravana perdió contacto con ellos durante varias horas. La organización expresó su preocupación por la situación y pidió la intervención de los gobiernos de los países de origen de los activistas retenidos para garantizar su seguridad.
Además de los dos argentinos, el grupo está integrado por ciudadanos de España, Polonia, Estados Unidos, Uruguay, Portugal, Túnez e Italia. El convoy forma parte de una campaña internacional destinada a trasladar ayuda humanitaria a la población palestina en medio de la crisis que atraviesa Gaza. La caravana está compuesta por unos 30 vehículos, incluidos camiones y ambulancias cargados con medicamentos e insumos esenciales.
En total participan alrededor de 270 personas de 26 nacionalidades, entre ellas profesionales de la salud, especialistas en logística, ingenieros y expertos en derecho humanitario. Los organizadores sostienen que toda la carga fue registrada y documentada previamente y remarcan que la iniciativa se desarrolla bajo principios de acción civil no violenta y en cumplimiento de las normas del derecho internacional.
El bloqueo en el este de Libia
La misión había logrado atravesar sin inconvenientes distintos países del norte de África, pero encontró obstáculos al ingresar a la zona oriental de Libia. Días atrás, el convoy ya había sido frenado en las cercanías de Sirte, una ciudad estratégica ubicada entre las áreas controladas por los distintos poderes que disputan influencia en el país.
El este libio está bajo la órbita del mariscal Jalifa Hafter, cuya estructura militar controla amplios territorios de esa región. Desde la caída de Muammar Kaddafi en 2011, Libia atraviesa una prolongada fragmentación política e institucional, con autoridades rivales en distintas partes del territorio. Según relataron integrantes del convoy, efectivos de seguridad les comunicaron que no permitirían el avance de activistas extranjeros hacia el este del país, situación que mantiene paralizada la misión humanitaria.
