El Gobierno checo aprobó el lunes una enmienda legislativa que endurecerá las normas sobre la estancia y ayuda económica de los refugiados ucranianos, alegando que se trata de una respuesta al uso indebido de las ayudas y a la percepción de que los refugiados gozan de ciertas ventajas frente a la población.
El gobierno de coalición populista, que incluye un partido de extrema derecha antiucraniano, se enfrenta a un delicado equilibrio entre las demandas de la extrema derecha antiinmigración, la prestación de ayuda y las necesidades de las empresas, que están dispuestas a contratar a ucranianos para sectores como los servicios y la construcción.
El país, con más de 10 millones de habitantes, acogía a 385.000 refugiados ucranianos en marzo, dijo el ministro del Interior, Lubomir Metnar, en una rueda de prensa. La UE ha señalado que es el país que acoge el mayor número de refugiados ucranianos per cápita de la Unión Europea.
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Metnar dijo que el Gobierno pretendía endurecer las normas relativas a la ayuda humanitaria y a los permisos de estancia en el país para excluir a quienes no residen allí de forma continuada, como medida para combatir el abuso de la ayuda y del estatuto de refugiado.
También pondrá fin a la excepción que exime a los vehículos ucranianos de las inspecciones técnicas, alegando que ya no es justificable.
Las propuestas deben ser aprobadas por el Parlamento.
Metnar también señaló que los debates en la Unión Europea sobre la ampliación de las protecciones para los refugiados más allá de marzo de 2027 podrían incluir sugerencias para restringir dichas protecciones a fin de excluir a los hombres en edad militar, dada la escasez de personal militar y de mano de obra disponible para la reconstrucción en Ucrania.
Con información de Reuters
