Miedo y solidaridad: Minneapolis resiste al reinado del terror de Trump

En diálogo con El Destape y tras vivir hace más de 30 años en esa ciudad estadounidense, el científico argentino Ernesto Resnik, contó a El Destape cómo la ejecución de Renee Good a manos de ICE cambió todo. La pulseada entre la fuerza de la Casa Blanca y las redes de solidaridad locales que salieron a defender las calles. 

18 de enero, 2026 | 19.37

La avanzada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la ciudad de Minneapolis se profundizó en los últimos días: mientras el jefe de Estado amenazó con sacar a la Guardia Nacional a la calle, medios locales informaron que el Pentágono tiene listos a 1.500 soldados en activo para actuar cuando se les ordene. A 11 días del asesinato de Renee Good, la ciudadana estadounidense asesinada por la fuerza antimigratoria, el fin de los ataques de la Casa Blanca contra el estado de Minnesota no aparece en el horizonte. El miedo a que la violencia se espiralice se palpa en el aire, pero también la bronca de la gente y su determinación de no aceptar el modelo de país que quiere imponer la Casa Blanca.

Desde la ciudad que resiste contra la fuerza antimigratoria de Trump, ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos), el científico argentino Ernesto Resnik, contó a El Destape cómo se viven estos tiempos de represión y miedo. "A los ciudadanos de Minneapolis nos parece una invasión a nuestra vida diaria intolerable por innecesaria", relató tras vivir en Minneapolis desde hace décadas y agregó: "Hay una necesidad del gobierno de Trump de dar un escarmiento a las ciudades demócratas y Minneapolis fue elegida como el caso testigo", en referencia al gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, quien en los últimos días les pidió a todos los habitantes que filmen y registren los abusos y agresiones de ICE.

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El 7 de enero, un agente de ICE asesinó a Renee Good en Minneapolis..

El científico, que vive en Minneapolis desde hace más de 30 años, señaló que en la calle se llegó a "un punto de bronca generalizado" porque puede pasar que "te paren tipos con la cara tapada". "Cada tanto aparece una situación en la cual alguien anuncia: 'Está ICE por ahí'. En mi barrio ya pasó", relató. 

La brutalidad de demostrada por los agentes de ICE en estas últimas semanas hizo que imágenes de Minneapolis recorrieran el mundo entero. Agentes vestidos como los soldados norteamericanos en las ocupaciones de Afganistán o Irak apuntando a madres o padres de familias dentro de sus casas, poniendo esposas y deteniendo a una niña que no podía superar los 10 años, persiguiendo a un joven a la salida de un supermercado y disparándole a otro en la cara y destruyéndole un ojo. 

Este fin de semana, otra imagen dio vuelta al mundo. El congresista demócrata Shri Thanedar denunció que agentes de ICE reprimieron con gases lacrimógenos a un bebé y a su familia. "Un bebé fue hospitalizado luego que ICE le lanzara gases lacrimógenos. La familia no era ilegal y ni siquiera estaba protestando: simplemente regresaba a casa en coche después del partido de baloncesto de su hijo. Esto no se puede reformar. Es hora de abolir el ICE", escribió en X para describir cómo se transformó la cotidianidad de esta ciudad típicamente estadounidense: nadie está a salvo.

El miedo y las redes de solidaridad

Resnik contó a este portal que hay dos sensaciones que priman en este momento en Minneapolis: el "miedo", principalmente de los inmigrantes, estén viviendo allí de forma ilegal o no, y la solidaridad, demostrada por redes que se tejieron de forma espontánea para ayudar a los principales afectados. "Estamos lidiando con lo horrible y con lo hermoso", opinó y agregó: "Creo que el país está aprendiendo la parte hermosa, que no es solo la resistencia, sino la solidaridad". 

Para graficar las redes de solidaridad, el científico argentino relató: "En las escuelas se organizaron juntadas de comida, papel higiénico, cosas de primera necesidad para llevar a las casas". En paralelo, la Universidad de Minnesota ofrece clases virtuales para aquellos que teman salir de sus casas por miedo a que los intercepte un agente de ICE. El motivo es claro: por ahora, salvo que cuenten con una orden judicial o que incurran en una ilegalidad, los miembros de ICE no pueden entrar a las casas, por lo que es el lugar de resguardo de quienes están amenazados.

"Los padres latinos no salen, no van al hospital si tienen un problema médico", sostuvo y continuó: "Acá en muchas calles hay camiones en las puertas de las casas con encapuchados y armas largas". La intención es clara: aterrorizar hasta quebrar a la población y su voluntad de resistir. 

El antecedente y el resentimiento de Trump

Para Resnik no es casual que el Gobierno federal haya elegido Minneapolis como laboratorio para su proyecto de país. Fue en esta ciudad que comenzó la principal ola de protestas durante el primer mandato de Trump, después de que el asesinato de George Floyd por parte de un policía diera inicio al movimiento Black Lives Matter. De hecho, el asesinato de George Floyd ocurrió en South Minneapolis, mismo barrio en el que el agente de ICE Jonathan Ross mató a Renee Good.

"Uno de los motivos por el cual Minneapolis es gran centro del odio de Trump es porque él cree que las marchas y protestas iniciadas en Minneapolis le hicieron perder las elecciones en 2020", opinó el científico argentino y continuó: "Trump eligió una muestra de fuerza en una ciudad que pensó doblegaba como matón en pocos días y que eso iba a ser propaganda para el resto de Estados Unidos".

A Resnik no le sorprende tanto la ola represiva que lanzó Trump, pero, después de más de 30 años de vivir en Minneapolis, sí lo sorprendió la reacción de sus vecinos, de la comunidad. "Fue una grata sorpresa", sostuvo y agregó: "El gobierno de Trump es horrible pero lo que está ocurriendo en Minneapolis me llena de orgullo, de haber vivido 30 años acá. Me llena de orgullo por mis vecinos."