El régimen de Irán ejecutó a dos hombres condenados por espiar supuestamente para el Mossad, el servicio de Inteligencia de Israel, en medio de la escalada del conflicto armado y geopolítico que sacude a Oriente Medio desde finales de febrero. La medida fue ratificada por el Tribunal Supremo iraní y confirmada por la agencia de noticias oficial Mizan.
Los ejecutados fueron identificados como Omid Behzad y Pouria Safwat, a quienes Teherán acusó de haber fotografiado y facilitado coordenadas de instalaciones militares y de seguridad consideradas sensibles, tanto antes como durante la confrontación militar en la región. Según la versión de los medios estatales, ambos actuaban como agentes operativos sobre el terreno para la inteligencia israelí en la transmisión de datos estratégicos.
Sin embargo, el procedimiento fue rechazado por la organización de Derechos Humanos Hengaw, que puso en duda la veracidad de los cargos y denunció que las ejecuciones se llevaron a cabo tras un juicio opaco realizado a puertas cerradas. La ONG remarcó que los prolongados cortes de internet en el país hacían técnicamente inviable que los acusados enviaran la información señalada, al tiempo que advirtió que antes del anuncio del ahorcamiento no existía ningún registro público sobre sus detenciones o condenas.
En un comunicado, la organización alertó que las supuestas confesiones televisadas transmitidas por la propaganda estatal fueron obtenidas mediante torturas físicas y psicológicas mientras los detenidos permanecían incomunicados en régimen de aislamiento. Además, Hengaw cuestionó que las autoridades no hayan brindado detalles sobre la cárcel donde estuvieron recluidos, el lugar exacto de las ejecuciones ni la entrega de los cuerpos a sus familias, inscribiendo estas muertes en una estrategia sistemática de Teherán para infundir temor y amedrentar a los movimientos opositores.
Con información de EuropaPress.
