Los demócratas ganaron varias elecciones locales en los últimos meses y, sumado al derrumbe de Donald Trump en las encuestas, se volvieron más optimistas de cara a los comicios legislativos y de gobernadores de medio mandato de noviembre próximo. Pero hace sólo unos días la oposición en Estados Unidos sufrió un duro golpe de realidad: aún con las deficiencias del Gobierno republicano y la situación económica que no mejora para la mayoría de los estadounidense, ellos están más empantanados que nunca en una crisis política de la que, demostraron, no saben, no pueden o no quieren salir.
La ventana a la crisis opositora la abrieron ellos mismos cuando publicaron el jueves pasado la tan prometida "autopsia" de la derrota electoral de 2024, cuando no sólo perdieron la Presidencia, sino también las dos cámaras del Congreso federal y cayeron en número de gobernadores, legisladores locales y hasta intendentes en todo el país. "Millones de estadounidenses están sufriendo por la falta de acceso a servicios de salud, por la destrucción industrial y de empleo, y por el deterioro de infraestructura; sin embargo, los siguen convenciendo de votar en contra de sus intereses porque no se ven reflejados en los Estados Unidos que propone el Partido Demócrata," reconoce el caótico documento de 192 páginas que, ante la presión de las bases, terminó siendo publicado sin conclusiones, sin edición, con comentarios en rojo y hasta con una aclaración arriba de cada página: "Este documento refleja la mirada del autor, no del DNC" (Comité Nacional Demócrata).
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Tras la debacle electoral de 2024, Ken Martin asumió como titular del partido y prometió dar un golpe de timón para reconectar con el electorado y poner fin a la profunda crisis en la que estaban sumidos los demócratas. En medio de una lluvia de reclamos de las bases e incluso de parte de la dirigencia, anunció que haría una "autopsia" para entender cuáles. Contrató a un amigo, el consultor Paul Rivera, y, un año después, cuando debía publicar el informe, decidió dar marcha atrás. Dijo que no quería crear una "distracción" en el escenario pre electoral y tras las victorias locales de los últimos meses. Pero las bases estaban enojadas, querían saber -y querían saber antes de las elecciones, justamente- si sus reclamos, sus críticas, habían sido escuchadas.
CNN entonces consiguió el borrador del informe y lo publicó, y entonces Martin no tuvo más opción que publicarlo en la página oficial del partido. No lo terminó ni se hizo cargo del texto. "No cumple con mis estándares y no cumplirá con los de ustedes", advirtió atajándose a la lluvia de críticas que ya había comenzado y que hasta hoy piden su renuncia.
El objetivo de la "autopsia" era que el partido reconociera las causas de la crisis de representación que viene arrastrando hace años. O, dicho más claramente, aceptara por qué la mayoría de su electorado ya no creía en sus candidatos y decidía no ir a votar o, peor, jugársela con un dirigente probadamente elitista, misógino, racista y violento como Trump.
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"Para crecer, debemos admitir y aceptar algunas verdaderas dolorosas sobre nuestro partido. Desde el pico de la abrumadora victoria de (Barack) Obama en 2008, cuando recibimos casi 10 millones de votos más que John McCain, el Partido Demócrata ha oscilado entre el estancamiento y el retroceso. Y, al hacerlo, perdimos la confianza que alguna vez recibimos de los estadounidense de a pie, como muestran los resultados electorales. En los 16 tumultuosos años después de esa histórica elección, los demócratas han perdido terreno en todos los niveles de gobierno. Ese retroceso es el resultado directo de oportunidades perdidas para invertir en nuestros candidatos y partidos estaduales y locales", advirtió la autopsia, pero hasta ahí llegó su intención de hacer una introspección dolorosa.
“Las palabras 'Gaza' y 'genocidio' aparecen exactamente cero veces en la 'autopsia' del Comité Nacional Demócrata. Mirar hacia otro lado ante los crímenes de lesa humanidad fue una grave injusticia y una terrible estrategia electoral”, criticó Graham Platner, el principal candidato entre los demócratas para competirle a la senadora republicana del estado de Maine Susan Collins en noviembre. Tras la derrota de 2024, muchos analistas aseguraron que el apoyo irrestricto a Israel por parte del gobierno de Joe Biden y la negativa de la candidata Kamala Harris a condenar los crímenes contra los palestinos de Gaza como un genocidio costaron una parte clave del voto joven.
Otros dirigentes y analistas vinculados al Partido Demócrata cuestionaron que en ningún lado se mencione la humillante manera en que el entonces presidente Biden bajó su candidatura en medio de la campaña cuando su estado físico y mental mostró claras señales de desgaste, y cómo Kamala Harris tuvo que tomar el testimonio con un apoyo ambivalente desde la Casa Blanca. El hecho que el partido decidió ir a unas primarias casi simbólicas para validar solamente a un mandatario de más de 80 años cuando sus bases pedían un recambio generacional y de ideas no es siquiera mencionado en el informe. Y mucho menos que después fue el mismo aparato partidario el que lo obligó a bajarse, pasando por encima del voto popular de las primarias.
Pero sin dudas la ausencia más importante en la "autopsia" es cualquier mención, directa o indirecta, al contenido de las propuestas, de los candidatos y, en definitiva, del partido. "Los demócratas no pueden seguir contando con que los republicanos van a continuar nominando a candidatos con importantes fallas y, definitivamente, nosotros tenemos que pensar en nominar candidatos fuertes y éticos. Recuperar la confianza en el partido -para que los votantes tengan una razón positiva para apoyar a los demócratas- requerirá una estrategia integral y un esfuerzo considerable a lo largo de varios ciclos (electorales). Los demócratas deben hacerlo y deben hacerlo ahora, porque en el futuro puede ser mucho más difícil," sostiene el informe pero luego dedicó más de 100 páginas en hacer recomendaciones técnicas cómo mejorar la formación de los equipos electorales, las encuestas con las que recogen la data con la que luego diseñan las estrategias comunicacionales, priorizar la organización en el terreno con contacto directo con la gente, los medios digitales y elegir mejor el mensaje para cada segmento de la población.
Hace tiempo quedó claro que la ingeniera electoral es una herramienta clave en las campañas modernas. Pero sólo el formato no gana elecciones, ni en Estados Unidos ni en ningún lado. En Argentina, por ejemplo, Javier Milei no ganó por su campaña en las redes. Como en Estados Unidos, el resultado electoral tuvo más que ver con un rechazo y un reclamo al entonces oficialismo y a las expectativas que no cumplió. Por eso, la "autopsia" era tan esperada por las bases demócratas.
Pero el caótico documento terminó de demostrar que el partido está más desconectado que nunca con su electorado a sólo cinco meses de las elecciones de medio mandato. Las bases demócratas esperaban (y esperan) que el partido y sus candidatos les propongan una política concreta y realizable de acceso a la vivienda, a los servicios de salud, a la educación superior, un compromiso real con una mejora de condiciones de trabajo empezando por un salario mínimo digno y un reconocimiento de la pérdida de ingresos de los últimos años, especialmente desde la reactivación de la inflación. Como en Argentina.
