Seis naciones de la Unión Europea presentaron un reclamo conjunto ante la Comisión Europea para exigir la puesta en marcha de un plan específico de salvataje y protección para la industria de los electrodomésticos. La iniciativa se formalizó este jueves durante el Consejo de Competitividad celebrado en Bruselas, donde los gobiernos advirtieron que el aumento de las tarifas energéticas, el encarecimiento de las materias primas y la presión de productores de terceros países están provocando el cierre de fábricas y un continuo deterioro de la capacidad productiva en el bloque.
"Es necesaria una actuación urgente a nivel europeo, nacional y regional para preservar y reforzar uno de los ecosistemas manufactureros estratégicos que quedan en Europa y apoyar las inversiones en capacidad productiva futura", fundamentaron España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Eslovaquia en el documento presentado en la cumbre comunitaria. Los ejecutivos respaldaron la petición en datos que reflejan el retroceso de la fabricación regional en la última década, señalando que la cuota de mercado de los aparatos procedentes de Asia saltó del 15,3% en 2014 al 28,2% en 2024, mientras que la producción europea cayó del 81,3% al 71,4% en el mismo período.
Ante este cuadro de pérdida de competitividad, los firmantes instaron al Ejecutivo europeo a reconocer formalmente a los electrodomésticos como un "ecosistema industrial estratégico" y diseñar un programa dedicado a estimular la inversión, la innovación y la fabricación dentro del continente. Entre las medidas planteadas, el texto exige reforzar los controles de mercado para garantizar una competencia en igualdad de condiciones, eliminar cargas administrativas innecesarias para las empresas y optimizar el aprovechamiento de los fondos financieros del bloque.
Asimismo, los seis países propusieron transparentar la información sobre el origen de los productos, impulsar las políticas de economía circular para beneficiar a la industria del reciclaje y facilitar el acceso a equipos de alta eficiencia energética. En el plano climático, el documento sugiere revisar de forma periódica el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) para evaluar su extensión a etapas posteriores de la cadena de valor. De manera complementaria, reclamaron políticas transversales para reducir los costos de la energía y defender la base manufacturera frente a prácticas comerciales desleales.
Un millón de puestos de trabajo en juego
En su diagnóstico socioeconómico, los gobiernos destacaron que el sector representa una "piedra angular de la base industrial" en Europa, con una contribución de 79.000 millones de euros al producto interno bruto y la creación de un millón de empleos entre directos e indirectos. La actividad engloba a más de 3.200 empresas y 130 plantas de producción repartidas en el Espacio Económico Europeo.
Las autoridades subrayaron finalmente que la fabricación de electrodomésticos "sustenta una amplia cadena de valor" que moviliza a sectores como el acero, los plásticos, la electrónica, la logística y la reparación. A su vez, concluyeron que la industria actúa como un "facilitador clave" para la eficiencia energética, la electrificación de los hogares y los objetivos globales de descarbonización en el continente.
Con información de EuropaPress.
