A pocas semanas del inicio del Mundial 2026, comenzaron a encenderse nuevas señales de alerta en la FIFA. La baja ocupación hotelera, la lenta venta de entradas y el elevado costo de los viajes generaron inquietud tanto en el ente presidido por Ganni Infantino como en el sector turístico, especialmente en ciudades sede como Miami, donde las expectativas iniciales quedaron lejos de cumplirse.
La cuenta regresiva para la Copa del Mundo ya comenzó, pero el escenario que imaginaban hoteles, operadores turísticos y organizadores todavía no aparece. Lo que se esperaba como un aluvión de turistas internacionales terminó transformándose, al menos por ahora, en una realidad mucho más fría.
Según datos difundidos por la American Hotel & Lodging Association (AHLA), cerca del 80% de los hoteles ubicados en las 11 ciudades anfitrionas de Estados Unidos registra niveles de reservas inferiores a los proyectados originalmente.
En Miami, una de las sedes más importantes del torneo, el panorama también genera preocupación particular. Algunos establecimientos muestran ocupaciones del 55%, similares o apenas superiores a las habituales para esta época del año, pero el volumen está muy lejos del esperado para un evento de semejante magnitud.
El problema no solo golpea al sector hotelero. También preocupa la lenta comercialización de entradas, especialmente teniendo en cuenta que faltan apenas semanas para el inicio de la Copa del Mundo.
Entradas caras y ventas por debajo de las expectativas
Uno de los principales factores que explican el freno en la demanda tiene que ver con el valor de los tickets. Operadores turísticos consultados por medios locales aseguran que muchos aficionados consideran excesivos los precios establecidos para asistir a los partidos del Mundial 2026.
“Las entradas están extremadamente caras”, reconoció un operador turístico de Miami al analizar el escenario actual según una investigación de la periodista Luciana Rivera de Infobae. Incluso partidos de enorme atractivo internacional, como un hipotético cruce entre Colombia y Portugal, todavía tienen una importante cantidad de localidades disponibles.
De acuerdo con las estimaciones del sector, encuentros de ese nivel podrían generar recaudaciones cercanas a los 125 millones de dólares si se agotaran todas las entradas, algo que hoy aparece lejos de concretarse hasta el momento.
El contexto económico global también juega un papel importante. El incremento de los costos de viaje, la inflación internacional y la fortaleza del dólar complicaron los planes de muchos hinchas que soñaban con viajar a Estados Unidos para seguir a sus selecciones.
Los hoteles comenzaron a bajar precios
El impacto ya se siente de lleno en la industria hotelera estadounidense. Varias cadenas que habían bloqueado habitaciones exclusivamente para la FIFA terminaron devolviendo parte de esos cupos debido a la falta de reservas concretas.
La situación obligó a algunos establecimientos a ajustar tarifas para intentar captar nuevos clientes. Según reveló el Miami Herald, hoteles emblemáticos como el Loews Miami Beach Hotel comenzaron a ofrecer habitaciones a precios más bajos después de liberar cupos inicialmente reservados para el torneo.
Este movimiento generó un efecto inmediato: el aumento de la oferta deprimió todavía más los precios y alimentó la preocupación de inversores y empresarios del sector turístico. En la AHLA reconocen que “la demanda anticipada todavía no se tradujo en reservas sólidas”, una frase que resume perfectamente el clima de incertidumbre que atraviesa la previa del Mundial.
Airbnb aprovecha el escenario y gana terreno
Mientras los hoteles enfrentan dificultades, las plataformas de alquiler temporario comenzaron a captar parte de la demanda. Datos publicados por AirDNA y medios locales muestran que ciudades como Miami y Fort Lauderdale registraron un crecimiento importante en reservas de propiedades privadas durante los días de competencia.
Para el partido entre Brasil y Escocia, por ejemplo, ya se contabilizaron más de 12.600 noches reservadas en alojamientos temporarios. Sin embargo, incluso ese segmento todavía se encuentra lejos de alcanzar niveles de ocupación completos.
La diferencia principal está en los costos. Muchos viajeros consideran que alquilar departamentos o casas resulta considerablemente más económico que hospedarse en hoteles tradicionales, especialmente para estadías largas o viajes grupales.
