A un día del inicio del Mundial 2026, una frase de Sebastián "Pollo" Vignolo encendió el debate sobre la organización del torneo en Estados Unidos. El relator de ESPN cuestionó el escaso ambiente futbolero que encontró en una de las ciudades anfitrionas y lanzó una contundente comparación con respecto al clima que se vive en Argentina.
Mientras el fútbol cuenta los días para el comienzo de la Copa del Mundo, en Estados Unidos todavía no se percibe la efervescencia que suele acompañar a los grandes eventos deportivos. Esa fue, al menos, la impresión que dejó Vignolo durante una transmisión de ESPN junto a Morena Beltrán.
Durante una recorrida por una de las sedes del torneo, el conductor se mostró sorprendido por la escasa presencia de elementos vinculados al Mundial 2026. "Fuera de broma, caminás por acá, te vas a un shopping un poquito y no hay ni la más mínima noción de que acá hay un Mundial", expresó Vignolo mientras analizaba el contexto previo al certamen.
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En ese momento, Morena Beltrán intentó matizar la situación y señaló que quizás en supermercados o comercios podían encontrarse algunas promociones relacionadas con la competencia o imágenes y souvenirs de figuras como Lionel Messi.
Sin embargo, el Pollo redobló la apuesta y lanzó la frase que abrió la polémica. "Hay más clima de Mundial en Once que acá", aseguró. Lejos de detenerse allí, agregó otra comparación que generó cientos de comentarios en redes sociales: "Hay más souvenirs del Mundial en Once que acá. Es increíble".
Los números que preocupan a la organización del Mundial 2026
Las sensaciones expresadas por "Pollo" Vignolo encuentran respaldo en algunos indicadores vinculados al turismo y la hotelería. Según datos difundidos por la American Hotel & Lodging Association (AHLA) a mediados de mayo pasado, cerca del 80% de los hoteles ubicados en las once ciudades anfitrionas de Estados Unidos registraban niveles de reservas inferiores a los proyectados originalmente cuando restaban apenas tres semanas para el inicio del Mundial 2026.
La situación genera preocupación porque históricamente los Mundiales suelen provocar una explosión de reservas con varios meses de anticipación. En algunas sedes importantes, los números están lejos de las expectativas que manejaban tanto los organizadores como el sector privado.
Uno de los casos que más llama la atención es el de Miami, considerada una de las plazas más importantes de la Copa del Mundo. También en mayo, varios establecimientos hoteleros mostraban niveles de ocupación cercanos al 55%, una cifra apenas superior a la habitual para esa época del año y muy distante de los registros que suele generar un evento deportivo de semejante magnitud.
La situación obligó a numerosos hoteles a replantear sus estrategias comerciales para captar clientes. Algunas cadenas que habían reservado habitaciones exclusivamente para la FIFA terminaron liberando parte de esos cupos debido a la falta de demanda concreta.
Entradas caras y una demanda que no termina de despegar
Otro de los factores que aparece como explicación de este fenómeno tiene que ver con el precio de las entradas. Diversos operadores turísticos consultados por medios estadounidenses señalaron que muchos aficionados consideran excesivos los valores establecidos para asistir a los partidos.
Incluso encuentros de gran atractivo internacional todavía presentan una importante disponibilidad de localidades, algo poco habitual para una Copa del Mundo. La combinación de precios elevados, inflación global y mayores costos de viaje complicó los planes de miles de hinchas que soñaban con viajar a Estados Unidos para seguir a sus selecciones. De acuerdo con estimaciones del sector, algunos partidos podrían generar ingresos cercanos a los 125 millones de dólares si agotaran todas sus entradas, aunque por el momento ese escenario parece lejano.
