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NOTAS

Wonder Woman (parte 2)

Segunda parte del informe histórico acerca de la más emblemática heroína de DC.
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Miércoles 12 de agosto, 2015

2) VEINTE AÑOS VERGONZOSOS

En 1948, la búsqueda de un nuevo coordinador que le diera nuevos aires a Wonder Woman, lleva a Sheldon Mayer a entrevistarse con Robert Kanigher, un guionista que llevaba poco tiempo en el medio, pero que escribía con muy buenos resultados las aventuras de Black Canary, otra heroína con cierta chapa en la editorial National. Kanigher aceptó coordinar Wonder Woman sólo si le permitían también escribir los guiones, algo inaudito para aquel entonces. Pero Mayer accedió y Kanigher recibió luz verde para hacer lo que quisiese con el personaje. ¿Para qué…?

Kanigher es un personaje extraño y legendario en la historia del comic de los EEUU. Se jactaba de ser el escritor más rápido de la industria y producía -literalmente- miles de guiones por año. Su fuerte resultaron ser los comics bélicos (como lo demuestran sus trabajos con Joe Kubert en Sgt. Rock y Enemy Ace), pero el tipo también escribía westerns, romance, policiales y superhéroes. Como coordinador, además, tenía fama de déspota y de meter excesiva mano en el trabajo de los autores a los que contrataba y -según dicen- humillaba sin piedad.

Kanigher convirtió a Wonder Woman en una revista de aventuras para chicas. Eliminados los nazis, volaba también el ancla a la realidad geopolítica… y toda referencia política, sexual, social, todo. Incluso, tras la desaparición de la Justice Society of America, Wonder Woman deja de interactuar con los otros personajes de la editorial para dedicarse a vivir historias románticas. La fórmula no prende y en 1952, la amazona desaparece de la revista Sensation Comics y se queda sólo con la revista que lleva su nombre. Y acá es donde Kanigher descontrola: en vez de luchar con villanos, Wonder Woman empieza a enfrentarse con… criaturas bizarras que se la quieren transar! Hombres alados, tritones, monstruos de melena verde, bichos de arcilla, cavernícolas… todos se interponen entre Diana y Steve porque quieren gozar de los favores de nuestra heroína. También proliferan las historias en las que el secreto de la doble identidad de Wonder Woman está en peligro y las historias imaginarias, protagonizadas por Diana bebé (Wonder Tot), o Diana a los nueve o diez años (Wonder Girl). Como además Kanigher se cagaba olímpicamente en la continuidad, también había historias en las que Wonder Woman coexistía con Wonder Girl y Wonder Tot, sin demasiada explicación.

En 1958, para festejar sus diez años al frente de la serie, Kanigher echa a Harry Peter (que ya estaba viejo y dejaba casi todo el trabajo en manos de sus ayudantes) y pone al frente de la faz gráfica a Ross Andru y Mike Esposito, una dupla con algunos momentos dignos, sobre todo en la revista Metal Men. Como parte de la renovación visual de la serie (y sin ninguna explicación), la Reina Hippolyta pasa a ser rubia. Mientras tanto, los guiones de Kanigher incorporaban extraños y contradictorios cambios en el origen de Wonder Woman y, más tarde, algunos supervillanos, como para variar. Pero qué supervillanos, papá! Paper Man! Mouse Man! Angle Man (un chabón con una escuadra)! Egg-Fu (un huevo gigante con rasgos de chino, basado en el más racista de los estereotipos)! Así da gusto…

Y créase o no, la revista llegó a su 25° aniversario con su n°159. Para festejarlo, a Kanigher se le ocurrió la brillante idea de hacer que Andru y Esposito dibujaran en el estilo de Harry Peter, para que el comic, en pleno 1966, pareciera de la Golden Age. Además hizo reaparecer a los villanos clásicos (Cheetah, Dr. Psycho) y demás bizarreadas de los ‘40, pero el experimento duró poco. En 1967, en pleno auge de la modernización del comic de superhéroes (que ahora buscaba con más ímpetu a los adolescentes varones como principal grupo de consumidores), Andru y Esposito dejaron sus lugares a otros dibujantes (Irv Novick, Ric Estrada) y Kanigher, el omnipotente coordinador-guionista-emperador, cayó de su nube de pedos poco después.