En este tiempo de final de campeonato mundial, resuena con fuerza la palabra racismo. Qué bueno hubiera sido que la semana pasada el gobierno de Milei hubiera estado presente en el Encuentro Iberoamericano para combatir la xenofobia, el racismo, la intolerancia y la violencia en el deporte desde la inclusión y la integridad.
Allí estuvieron todos los gobiernos de los países iberoamericanos, elaborando propuestas durante cinco días para llegar a conclusiones sobre desafíos que únicamente podrán enfrentarse mediante políticas públicas integrales. Como asesor parlamentario ad honorem del bloque de Unión por la Patria, pude concurrir y aprovecho estas líneas para transmitir las conclusiones principales:
- El deporte como instrumento de transformación social: Constituye una de las herramientas más eficaces para promover la convivencia democrática, la inclusión, el respeto a la diversidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social. En consecuencia, las políticas deportivas deben superar una visión exclusivamente competitiva para consolidarse como auténticas políticas públicas al servicio del desarrollo humano, la construcción de ciudadanía y la defensa de los derechos humanos.
- La prevención como eje de las políticas públicas: La respuesta sancionadora resulta necesaria, pero insuficiente si no va acompañada de políticas preventivas sostenidas en el tiempo. La prevención debe apoyarse en la educación, la sensibilización, la formación de todos los actores implicados, la participación ciudadana, el fortalecimiento institucional y la cooperación entre administraciones públicas, organizaciones deportivas, fuerzas y cuerpos de seguridad, el sistema educativo y la sociedad civil.
- La integridad como principio rector: La lucha contra el racismo, la xenofobia, la discriminación y la violencia exige fortalecer una auténtica cultura de la integridad en el deporte. Ello implica promover la ética, la transparencia, la responsabilidad institucional, la protección de las víctimas, el respeto de los derechos fundamentales, la rendición de cuentas y la adopción de mecanismos eficaces de prevención y actuación. La integridad debe convertirse en un eje transversal presente en todas las políticas deportivas nacionales y en el funcionamiento de las organizaciones deportivas.
- Una respuesta multidisciplinar: La lucha contra la violencia y la discriminación en el deporte requiere una respuesta integral que incorpore perspectivas jurídicas, educativas, sociales, culturales, comunicativas y de seguridad. Gobiernos, organizaciones deportivas, centros educativos, clubes, federaciones, deportistas, aficionados, medios de comunicación, organismos internacionales y sociedad civil deben asumir responsabilidades compartidas en la construcción de espacios deportivos seguros, inclusivos y respetuosos.
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Sabemos que a Milei y a un grupo de sus seguidores les interesa fomentar diferentes hechos de racismo, xenofobia y violencia. Si no fuera así, hubieran enviado a algún área de su gobierno a este encuentro internacional. Nuestro pueblo no es ni racista ni xenófobo ni violento, está en nosotros ir creando acciones para ponerle fin a semejante desatino que lleva adelante esta gente.
