Las pausas de hidratación también son para los hinchas: qué podemos aprender del fútbol profesional

14 de junio, 2026 | 10.52

El fútbol tiene la capacidad de captar nuestra atención durante noventa minutos o más. Cuando se trata de un Mundial o de un partido especialmente importante, es habitual que muchas personas permanezcan largas horas frente a una pantalla, concentradas en cada jugada, siguiendo la previa, el partido y los análisis posteriores. En ese contexto, hay una práctica que se volvió habitual dentro del deporte profesional y que también puede dejarnos una enseñanza para la vida cotidiana: las pausas de hidratación.

En los últimos meses, distintos torneos internacionales incorporaron interrupciones breves durante los partidos para que los jugadores puedan rehidratarse y recuperarse. Aunque suelen asociarse a las altas temperaturas, estas pausas cumplen una función mucho más amplia vinculada al cuidado del organismo y al rendimiento físico.

Las pausas de hidratación permiten reponer parte del agua y los electrolitos perdidos a través del sudor, especialmente en condiciones de calor y humedad. Esto ayuda a mantener la temperatura corporal, el volumen sanguíneo, la función cardiovascular y el rendimiento físico. Además, disminuyen el riesgo de agotamiento por calor, golpes de calor y otros trastornos asociados a la deshidratación.

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Estas medidas también reflejan un cambio importante en la forma en que entendemos la hidratación. Durante mucho tiempo se consideró que la sed era el principal indicador para tomar líquidos. Sin embargo, hoy sabemos que anticiparse a las pérdidas de agua puede ayudar a sostener un mejor equilibrio durante la actividad física y también en la rutina diaria.

Hoy en día se sabe que no sólo la sensación de sed es suficiente para esperar a tomar agua, aunque sigue siendo la principal señal para la ingesta de líquidos. De todos modos, las pausas programadas permiten anticiparse a esa pérdida y mantener un estado de hidratación más estable durante toda la actividad.

La lógica detrás de estas pausas puede trasladarse fácilmente a la vida cotidiana. Muchas personas pasan gran parte de su jornada sentadas frente a una computadora, en reuniones, estudiando o incluso siguiendo eventos deportivos durante varias horas seguidas. En esos momentos, la hidratación suele quedar relegada a un segundo plano. Sin embargo, detenerse unos minutos para tomar agua, levantarse y moverse puede aportar beneficios que van mucho más allá de la hidratación.

Las pausas breves durante la jornada laboral, académica o recreativa ofrecen una oportunidad para hidratarse, cambiar de postura, movilizar el cuerpo y reducir la fatiga acumulada. Estos momentos ayudan a mantener la atención, mejorar el bienestar físico y mental y disminuir los efectos negativos del sedentarismo prolongado.

En un contexto donde las pantallas ocupan cada vez más espacio en nuestra vida cotidiana, incorporar estos pequeños momentos de pausa puede convertirse en un hábito simple pero valioso para el bienestar general.

Al igual que ocurre con muchos aspectos vinculados al cuidado de la salud, no se trata de realizar cambios drásticos sino de sostener conductas simples de manera consistente. En este sentido, el ejemplo que brindan los deportistas profesionales puede resultar útil para construir rutinas más saludables.

Algunas recomendaciones prácticas son:

  • Tener siempre una botella o vaso de agua al alcance.
  • Establecer recordatorios para beber líquidos cada 1 o 2 horas.
  • Realizar pausas breves durante el trabajo o estudio para levantarse y caminar.
  • Aumentar la ingesta de líquidos en días calurosos o durante la actividad física.
  • Complementar la hidratación con una alimentación rica en frutas y verduras, que aportan agua y minerales.
  • Evitar permanecer sentado durante períodos muy prolongados.
  • Prestar atención al color de la orina como indicador simple del estado de hidratación.
  • Mantener hábitos regulares de sueño, actividad física e hidratación como parte de una estrategia integral de cuidado cardiovascular.

Las pausas de hidratación implementadas en el deporte profesional representan un buen ejemplo de prevención: pequeños momentos destinados a reponer líquidos, movilizar el cuerpo y favorecer la recuperación pueden tener beneficios significativos cuando se incorporan de forma sistemática a la vida cotidiana.

En definitiva, así como los futbolistas se detienen unos minutos para cuidar su rendimiento y su recuperación, todos podemos incorporar pausas similares en nuestra rutina diaria. Muchas veces, los hábitos más sencillos son también los que generan un mayor impacto cuando se sostienen en el tiempo.