El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanzó con el desalojo del predio ubicado en la intersección de las calles Tandil y Olivera, donde funcionaba una planta de la cooperativa Amanecer de los Cartoneros, manejado por el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).
El operativo derivó en un fuerte cruce político y social. Apenas concretada la medida, Jorge Macri utilizó su cuenta de X (ex Twitter) para reivindicar la acción bajo la lógica de "orden" y apuntar directamente contra los dirigentes sociales. "Siempre lo mismo, parece que no terminan de entender que las cosas cambiaron: la cooperativa 'El Amanecer de los Cartoneros', vinculada al MTE de Juan Grabois, había usurpado hace 10 años un predio en Parque Avellaneda", escribió el Jefe de Gobierno, y remató con un mensaje de campaña: "Fuimos y lo liberamos. Propiedad número 553 recuperada".
Qué pasó en el desalojo de CABA según el MTE
La versión oficial chocó de frente con la realidad que describen los trabajadores. A través de un comunicado, la cooperativa desmintió categóricamente que el predio estuviera ocupado ilegalmente y recordó que el lugar "fue otorgado a la Cooperativa Amanecer de los Cartoneros hace más de 15 años por parte del propio Gobierno de la Ciudad".
Según explicaron desde el MTE, en la planta desempeñan tareas 200 personas, entre recuperadores urbanos, operarios y mecánicos. Incluso, señalaron que en el lugar "cumple funciones el propio personal del GCABA".
El impacto del desalojo
El impacto del cierre excede lo laboral y golpea la matriz ambiental porteña: en ese predio se recuperan mensualmente más de 100 toneladas de material, incluyendo 25 toneladas de retazos de tela. "Este circuito es el único circuito de recuperación y reciclado de descartes textiles de la Ciudad de Buenos Aires", advirtieron.
Desde la cooperativa reconocieron que venían dialogando con las autoridades para mitigar las molestias que la entrada y salida de camiones podía causar a los vecinos, pero denunciaron que el canal de comunicación "fue cortado unilateralmente" por la Dirección de Reciclado de la Ciudad. "No demostraron ninguna capacidad para solucionar el problema real, poniendo así en riesgo la fuente de trabajo de 200 compañeros", lamentaron. Además, recordaron un antecedente que agrava la situación: buena parte del material que se procesaba en Parque Avellaneda iba al Centro Verde Barracas, el cual fue "incendiado en febrero del 2024 por la desidia del propio GCABA y continúa en ruinas".
