DNU de Inteligencia: la oposición apuesta a debatir en febrero, el Gobierno a enfriarlo hasta marzo

La Casa Rosada apuesta al letargo del verano para blindar las nuevas facultades de los espías. Entre la "necesidad" de apoyar y la soberbia de un Gobierno que los ignora, el bloque de Ritondo exhibe diferencias internas frente al debate.

07 de enero, 2026 | 00.05

El calendario legislativo se convirtió en el principal aliado de Javier Milei para blindar, al menos por unas semanas, las nuevas facultades de los espías. Pese a las impugnaciones judiciales, el debate parlamentario por el DNU 941/25 entró en un paréntesis técnico que la oposición busca romper de manera inminente. La cuenta regresiva hacia las sesiones extraordinarias de febrero ya comenzó, con el PRO expresando incomodidades internas que podrían derivar en nuevas divisiones.

Con gran parte de los legisladores en pleno receso, la oposición proyecta que la discusión real se dará en las sesiones extraordinarias de febrero. Así lo anticipó el diputado socialista Esteban Paulón en diálogo con El Destape 1070. Sin embargo, el objetivo de la Casa Rosada es opuesto: dilatar el abordaje hasta marzo para enfriar el escándalo. El PRO de Cristian Ritondo está en sintonía con ese plan y no presiona por la conformación de ninguna de las comisiones ni por la discusión urgente del DNU.

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Desde el interbloque Unidos insistirán con la conformación urgente de las comisiones de Inteligencia y de Trámite Legislativo para forzar la institucionalidad. No obstante, no descartan ir directo al recinto. La oposición solo necesita 129 diputados para habilitar una sesión especial y, de estar el DNU en el orden del día, alcanzaría con una mayoría simple de los presentes para desecharlo en la Cámara Baja y girarlo al Senado.

Por estas horas, se confía en que el rechazo es transversal e incluso sectores del PRO no estarían dispuestos a convalidar la norma. Si bien el discurso oficial del bloque es que el uso del DNU no es inédito, un legislador amarillo confesó a El Destape que la medida debería haber sido un proyecto de ley. No sería la única figura incómoda con el dictado del decreto, aunque por ahora los rebeldes no son mayoría.

Como reveló este medio, el PRO espera que el Gobierno parchee los "agujeros legales" del decreto con protocolos que limiten la contrainteligencia y la detención de civiles. El protocolo, analizó un diputado de otro sector, existe a partir del debate público pero el gobierno probablemente no lo tenía en los planes previo al estallido del escándalo.

Cristian Ritondo enfrenta una misión difícil y cada debate parlamentario se transforma en un reto. El diputado está a la cabeza de la cruzada por mantener el bloque del PRO lo más unido y sólido posible al tiempo que desde el PRO se lee un tiempo favorable para los libertarios. En ese contexto, confió una fuente que conversó con Mauricio Macri en el último tiempo, el partido busca apoyar en todo lo que le sea posible, pero choca contra una realidad amarga: Milei no muestra dependencia ni necesidad de sus socios por default, ubicando al PRO en un incómodo "no lugar" político.