La industria textil en Corrientes atraviesa uno de sus momentos más delicados. Así lo advirtió Isaac Solís, secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil (AOT), al describir un escenario marcado por suspensiones, retiros voluntarios y salarios que quedaron muy por detrás de la inflación. Aunque algunas plantas continúan operando, el dirigente alertó que la continuidad laboral está seriamente comprometida.
La preocupación crece entre los trabajadores textiles de Corrientes ante un escenario que combina suspensiones, reducción de jornadas y acuerdos de retiro voluntario que, según el gremio, funcionan como despidos encubiertos.
En diálogo con Radionord, Solís explicó que mientras algunas plantas siguen produciendo con relativa normalidad —como IT Londeria, Textil Liberada de Laguna Brava y Olla— otras atraviesan una situación crítica. El caso más delicado es el de la localidad de Bellavista, donde se aplica un régimen laboral 4x3, con cuatro días de trabajo y tres de suspensión, combinado con retiros voluntarios. "Eso para nosotros es un despido indirecto”, afirmó Solís, al remarcar que muchos operarios aceptan esos acuerdos ante la falta de alternativas reales de empleo. La modalidad 4x3, añadió, reduce de forma significativa los ingresos mensuales y profundiza la incertidumbre sobre la continuidad de los puestos de trabajo.
Otro de los ejes centrales de la crisis textil en Corrientes es el deterioro del poder adquisitivo. Solís cuestionó duramente la última paritaria del sector, que estableció aumentos del 2% mensual entre diciembre y marzo. “El salario está aplastado por la inflación disfrazada”, sostuvo el dirigente sindical. Antecedentes de una crisis que viene de lejos
Antecedentes de la crisis
Ya en octubre del año pasado, Isaac Solís había advertido sobre el deterioro estructural de la industria textil en la provincia. En ese momento, el dirigente denunció que la apertura indiscriminada de importaciones estaba golpeando de lleno a las empresas del sector. “Nos está destruyendo la industria, tanto a nivel provincial como nacional”, había señalado.
Solís también detalló entonces el panorama en distintas plantas correntinas. En Bellavista, la fábrica mantenía toda su producción suspendida y trabajaba con un régimen reducido de un turno bajo la modalidad 5x2, además de haber aplicado suspensiones totales durante 15 días.
En Esquina, la planta funcionaba con cinco días menos de trabajo al mes, mientras que solo algunas fábricas, como las de Goya y Textiles Eranda, lograban sostener cierta normalidad, aunque “a los ponchazos”, según describió. “La industria textil está al borde. Lo que está pasando con las importaciones y la falta de políticas de protección industrial nos está dejando sin futuro”, había advertido Solís.
