El mal momento económico que atraviesa San Luis impacta de lleno en la actividad nocturna. Los locales destinados a trabajar como boliches en la capital se redujeron a la mitad durante la gestión de Claudio Poggi. De 15 establecimientos que había antes de la pandemia, hoy funcionan apenas siete u ocho. Desde la Cámara de Bares, Boliches y Locales Bailables estima que se perdieron alrededor de 240 puestos de trabajo directos.
En diálogo con medios locales, el presidente de la entidad, Diego Astudillo, cada boliche genera aproximadamente 30 empleos directos, además de las fuentes laborales indirectas vinculadas con seguridad, proveedores, artistas y otros servicios. Del mismo modo, describió las dificultades que atraviesan los establecimientos para sostener sus estructuras de funcionamiento sin el acompañamiento del Gobierno provincial.
Los costos suben, y la provincia no acompaña
El problema no radica solamente en la demanda, sino por la dificultad creciente para sostener los costos de funcionamiento sin un apoyo por parte de la provincia. Alquileres, electricidad, impuestos, salarios y reposición de mercadería forman parte de una estructura que se volvió cada vez más difícil de afrontar.
Al mismo tiempo, los empresarios enfrentan una situación compleja a la hora de trasladar esos incrementos a los clientes. Según Astudillo, los precios de los combos permanecen prácticamente sin modificaciones desde hace unos ocho meses, mientras que algunos servicios registraron fuertes aumentos.
Entre ellos, mencionó una suba del 30% en las facturas de electricidad. El escenario deja a los empresarios frente a una disyuntiva: aumentar los precios puede provocar que menos personas concurran, pero mantenerlos implica absorber costos que crecen.
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Menos consumo y más promociones
La caída del poder de compra aparece como otro de los principales problemas para la actividad nocturna. Astudillo explicó que los salarios bajos reducen la posibilidad de que las familias destinen parte de sus ingresos al entretenimiento.
En el presupuesto familiar, primero aparecen gastos como vivienda, tarjetas, educación, supermercado e impuestos. Recién después queda algún margen para salir, lo que afecta directamente a bares y boliches.
Ante este escenario, los establecimientos comenzaron a implementar distintas estrategias para intentar recuperar público. Eventos especiales, bandas en vivo, convenios con agencias de viajes, sorteos y promociones ganaron espacio como mecanismos para atraer clientes.
Los jueves, cada vez más difíciles
La crisis también empieza a modificar la organización de la actividad y los empresarios analizan reducir la cantidad de días de apertura para concentrar el funcionamiento principalmente durante viernes y sábados. El jueves aparece como una de las jornadas más complicadas debido a la dificultad para reunir una cantidad suficiente de público que permita cubrir los costos de mantener los establecimientos abiertos.
La posibilidad de reducir días de funcionamiento constituye otra señal del impacto que tiene la caída del consumo sobre el sector y podría modificar la dinámica habitual de la actividad nocturna en la capital puntana.
Reclamos por impuestos y acceso al crédito
Desde la Cámara también reclaman medidas para reducir la presión tributaria y los costos que deben afrontar los establecimientos, además de facilitar el acceso al crédito para los empresarios. Astudillo señaló que mantienen contacto con el Gobierno provincial, aunque no hubo respuestas suficientes a la problemática.
Mientras tanto el cierre de establecimientos y la pérdida de empleos reflejan una situación que, según el dirigente, trasciende a los boliches y alcanza a distintos sectores comerciales de San Luis. Para los empresarios de la noche, la caída de las ventas se combina con costos que aumentan y deja a un sector que supo tener una oferta mucho más amplia frente a la necesidad de achicar estructuras, reducir días de apertura y buscar nuevas formas de atraer a un público con cada vez menos dinero disponible.
