Unos 150 intendentes de todo el país fueron a la sede del Ministerio de Hacienda junto a los ministros bonaerenses, Gabriel Katopodis y Carlos Bianco y le pidieron a Luis Caputo que “baje el precio de la nafta”, específicamente que retrotraiga el valor al 1 de marzo. También solicitaron la ejecución de las obras públicas a través de lo recaudado por el Impuesto a los Combustibles Líquidos. El ministro no los recibió.
Tras dicho encuentro, toda la dirigencia se reunió con el gobernador Axel Kicillof en la sede de la Federación Argentina de los Municipios (FAM), que hoy preside el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. "Este programa nacional le está arruinando la vida a la gente. La microeconomía está mal y la macro es espantosa: la solución no es solo cambiar el elenco, sino modificar por completo el modelo", planteó Kicillof.
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El mandatario bonaerense, que culpó al gobierno de Javier Milei por la "catástrofe social, productiva, laboral y económica" que atraviesan las familias argentinas, tuvo su primera foto federal con jefes comunales de casi todas las provincias de Argentina. "Tenemos la responsabilidad y la obligación de mostrar que otro camino es posible: estamos trabajando para crear una alternativa política que pueda sacar al país del pozo en el que nos están metiendo", apuntó.
Los reclamos a Nación
El petitorio entregado en el Ministerio de Economía de la Nación reclama la reactivación de la obra pública con los recursos del impuesto a los combustibles; que se retrotraiga el precio de los combustibles al 1 de marzo; y que se frene el recorte de fondos nacionales.
Según informes del Instituto Argentina Grande (IAG) que trabaja junto a Gabriel Katopodis, desde que Milei asumió el precio de la nafta “aumentó un 542,7%”. Profundizando las cifras, el precio de los combustibles se incrementó un 24% en lo que va del año y se prevé que a partir del 1° de mayo vuelva a subir.
En febrero de 2026 el precio por un litro de nafta (expresado a valores de marzo de 2026) era de $1.657, mientras que en la actualidad asciende a más de $2.000. Según detallaron desde Infraestructura bonaerense, el Gobierno Nacional tomó la decisión política de “vincular los precios locales a los internacionales, y eliminar el ‘barril criollo’, una herramienta que servía para amortiguar el impacto de los movimientos de precios del petróleo a nivel internacional”.
En tanto, indicaron que Javier Milei aumentó el Impuesto a los Combustibles Líquidos. "El Gobierno viene incrementando sistemáticamente el monto fijo que grava a las naftas por encima de la inflación, y ya representa el 20% del precio total que se paga en surtidores".
De esta manera, el presidente libertario ya lleva recaudados $6,1 billones a través de impuestos que no fueron ejecutados para obras de infraestructura como establece la ley. Este monto se compone de $3,1 billones del ex impuesto PAIS y de $3 billones derivados del Impuesto a los Combustibles Líquidos. El 28,5% de lo que se recauda por litro de combustible debe destinarse al Fideicomiso de Infraestructura del Transporte; el 50% de esa recaudación corresponde a obras en rutas -SISVIAL-, y un 4,31% al Fideicomiso de Infraestructura Hídrica.
Argentina, entre los países con el precio de la nafta más caro del mundo
Desde que se desató el conflicto en Irán, muchos países aumentaron los precios de los combustibles. A partir de un relevamiento entre 129 naciones, Argentina se encuentra entre los 33 que más aumentaron sus precios. En el caso del país, se incrementó la nafta en un 24% en comparación con otras naciones de la región, que también son exportadoras netas de petróleo, como México (+9,8%), Brasil (+7,6%) o Colombia (-0,7%).
Los que aumentaron por encima de la Argentina son países ubicados en el Sudeste Asiático, especialmente dependientes de las importaciones por el Estrecho de Ormuz; otros de América del Sur que no se autoabastecen, como Chile o Paraguay; y aquellos que están involucrados de forma directa en la guerra.
Argentina, a pesar de ser productor y exportador de petróleo -incluso hacia Estados Unidos-, tiene precios de combustibles más altos que ese país, con salarios significativamente más bajos, y también si se la compara con Brasil. Hoy un argentino paga, en promedio, USD 1,42 por cada litro de nafta, mientras que un estadounidense paga USD 1,09 y un brasileño, USD 1,31.
Las políticas aplicadas por este Gobierno, que vinculan el precio local (en un país productor) a los vaivenes del precio internacional, hacen posible que se produzcan estas diferencias. En el caso de Brasil, desde hace años se sostenía un precio por litro de nafta que era mayor al resto, pero, ante el shock de la guerra, fue uno de los que menos reaccionó al alza quedando por debajo del costo argentino.
Las rutas abandonadas
Según informaron desde el entorno de Katopodis, en más de dos años del gobierno libertario “no se construyó ni un solo kilómetro de ruta”, tampoco realizaron “mantenimiento y mucho menos proyectaron invertir para la transformación de autopistas o autovías de las vías estratégicas del país”. De la misma manera, no destinaron recursos para “obras hídricas, hidráulicas, sanitarias, educativas e infraestructura social que permitirían a la Argentina no estancarse y avanzar hacia el desarrollo productivo de su población”.
La falta de inversión en infraestructura vial generará un costo mayor a futuro: “no sostener el financiamiento constante en el mantenimiento de las rutas aumenta en un 50% la inversión total demandada por kilómetro, por lo que las obras resultan 6 veces más costosas si se interviene en un momento posterior al adecuado”, indicaron.
De igual modo, la ausencia de una inversión sostenida en la ejecución de nuevas obras públicas de acceso al agua potable y al saneamiento —así como en infraestructura destinada a la mitigación del riesgo hídrico, tanto en entornos urbanos como rurales— “profundiza las vulnerabilidades existentes frente a fenómenos climáticos extremos, cuya frecuencia e intensidad se incrementan de manera sostenida”.
En este contexto, “la falta de intervención no sólo acelera el deterioro de la infraestructura sino que compromete su capacidad operativa, incrementa los costos de mantenimiento y reduce la eficiencia en la prestación de los servicios”.
