Concentración, planes y Palantir

23 de enero, 2026 | 17.19

Como señala el economista Ernesto Mattos: “El reparto de la torta (producción = riqueza) en la economía:

1. 2025: continúa en retroceso la participación del trabajo, cae 6% en los primeros 9 meses, para el mismo periodo el capital recupera 9%

2. Desde el IT16 (54,2%), el trabajo redujo su participación, al IIIT25 en 43,4% una pérdida de casi 11%. En tanto el capital, para el mismo periodo, pasa de 35,3% al 44,2%, crece en participación en un casi 9%”.

Por otra parte el Coeficiente de Gini de concentración del ingreso (cuanto más se aproxime al valor 1 indica máxima concentración) en el años 2015 rondaba 0,41, un nivel relativamente bajo en comparación con la historia argentina.

Desde el año 2018 en adelante, con la crisis cambiaria y la recesión, el índice Gini subió y se mantuvo en torno a 0,43–0,45, reflejando mayor y creciente desigualdad.

Estos indicadores muestran la falacia absoluta del gobierno nacional cuando afirma haber bajado la pobreza sustancialmente a punto que en una entrevista reciente concedida a Bloomberg, Javier Milei afirmo haber sacado de la pobreza ya no a 13 sino “a 15 millones” de habitantes.

Como es ya un clásico, las dos soluciones estructurales que ofrece el gobierno al avance de la inequidad distributiva son tradicionales al neoliberalismo.

Contención social

El neoliberalismo intenta contener los efectos de la política económica mediante la “política social”

Al respecto, bajo el gobierno de Javier Milei los planes sociales aumentaron en cantidad y cobertura. Aunque su discurso inicial prometía reducirlos, los datos muestran que hoy existen alrededor de 6 millones de planes sociales, un 50% más que durante la gestión de Alberto Fernández.

En franca contradicción con el discurso oficial el aumento de planes sociales es exponencial: Milei había planteado que los planes sociales serían eliminados progresivamente, pero en la práctica se expandieron notablemente.

La razón principal: La inequidad distributiva reflejada en la caída de salarios, jubilaciones y la merma en el empleo formal, todo en un contexto inflacionario, obligaron al gobierno a multiplicar la asistencia directa.

El aumento de los estigmatizados “planes” ayudó a evitar conflictos masivos pese al brutal ajuste económico.

Mientras jubilaciones, pensiones, subsidios a la energía y otros rubros se redujeron drásticamente, los planes sociales fueron la única partida que creció de manera sostenida en número.

2-Represión social

Este capítulo ofrece algunas novedades, en particular la incorporación del espionaje tecno-ideológico habilitado por el Decreto de reforma de la SIDE en Argentina (Decreto 941/2025) habilita nuevas competencias para la Secretaría de Inteligencia de Estado, incluyendo la posibilidad de aprehender personas en flagrancia, intervenir comunicaciones y acceder a datos sin orden judicial, además de redefinir funciones y estructuras del sistema de inteligencia.

Una de las empresas a las que recurre el gobierno es Palantir, el Sherlock Holmes de la vigilancia masiva: deduce, predice e inventa “enemigos”.

Juan Alonso (1) señala al respecto que "La primicia la dio el periodista especializado en nuevas tecnologías, Sebastián Catalano desde el portal Infobae, el 14 de noviembre de 2024: “Milei estrecha vínculos con los millonarios tech: apoyo de los unicornios y la conexión con la cofradía que reina en Silicon Valley”. “El presidente tiene diálogo con Elon Musk, a quien asegura haber marcado el camino del puesto que ocupará en el gobierno de Trump. Recibió a Peter Thiel en la Casa Rosada y designó a Alec Oxenford embajador en EE.UU. Mercado Libre, Globant y Endeavor, alineados”.

En sintonía el periodista Nicolás Lantos afirmó (2)

 Los dos obstáculos principales para la tarea de Palantir en una democracia constitucional son la protección de la privacidad de los ciudadanos y la separación de poderes, que implica ciertos estándares de transparencia y mecanismos de control que esa empresa no puede garantizar. El DNU que le otorga superpoderes a la SIDE se dedica sistemáticamente a demoler esos obstáculos, modificando la ley de Inteligencia para generar una estructura legal y operativa compatible con un aparato de vigilancia digital masivo. Simultáneamente, derriba las barreras que separan la inteligencia, la seguridad y la defensa y le brinda a los agentes de inteligencia facultades policiales sin supervisión judicial. Como ICE.

Así las cosas, entre las varias empresas presentes en la góndola de la tecno ideología de ultraderecha, Palantir se destaca del resto, opera con la CIA, el gobierno genocida de Israel y el Reino Unido que en el año 2025 registró alrededor de 12.000 detenciones de opositores por “delitos de opinión” o “pensamiento”, en especial contra el genocidio que se está cometiendo en GAZA y expresados en redes sociales.

Finalmente y volviendo al caso argentino, específicamente el decreto de Javier Gerardo Milei que empodera a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) tiene el objetivo de fundar una Policía Secreta como el ICE de Donald Trump, vigilar, castigar y obviamente si se requiere, asesinar opositores considerados "terroristas".

La misma narrativa de los represores de los años setenta, sólo  cambiaron la tecnología para perseguir “terroristas” y los emisores del discurso “antiterrorista”, es lógico considerando que los emisores originales ya murieron o están en eso, estimados lectores.