La meta fiscal en jaque: se desplomó 10% los ingresos y el gasto fijo creció 2,8%

La dinámica fiscal empezó a reflejar la combinación del impacto de la aceleración de la inflación en el gasto con indexación automática con el efecto de la caṕida de actividad interna, tanto de la producción como del consumo, en la recaudación impositiva. La recaudación lleva siete meses en caída, cada vez más pronunciada y pone en jaque la meta de superávit fiscal.

04 de marzo, 2026 | 00.05

La administración de Javier Milei cerró febrero con un desplome de los ingresos tributarios del orden del 10% combinado con una aceleración del gasto público del 2,8% por la aplicación de la inflación de diciembre sobre jubilaciones y AUH, que pone en jaque la meta de superávit fiscal que asumió como compromiso con el Fondo Monetario Internacional y que se constituyó en el único logro de gestión. 

Esto además significa que el efecto de la inflación sobre el gasto social (jubilaciones y programas sociales) se acelerará en los próximos meses, cuando ajusten por la inflación de 2,9% de enero y la que registró febrero, estimada entre 2,7% y 3%.

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La recaudación en cambio no muestra señales de recuperación por la pronunciada caída de actividad económica, que se refleja especialmente en los impuestos vinculados al consumo interno, como el IVA DGI, y de la actividad comercial, como el impuesto al cheque.

El Gobierno debe cumplir con una meta de superávit primario de 2,2% del PBI por lo que cada caída de la recaudación debería ser acompañada por un ajuste similar del gasto, aunque el 45% vinculado a jubilaciones y gasto social está condicionado por la indexación automática con el coeficiente de inflación del mes anterior.

Con una caída de la recaudación del 8% acumulada en el primer bimestre, el ajuste sobre la mitad del gasto debería ser mayor al 20% para compensar los menores ingresos y las mayores erogaciones de la otra mitad del gasto público.

La dinámica que viene mostrando las cuentas fiscales anticipan un deterioro para los próximos meses, en especial si se observa la evolución de la caída real de la recaudación tributaria: 2,2% en agosto; 8,7% en septiembre; 3,7 en octubre; 8,8% en noviembre; 3,5% en diciembre y 7,9% en enero.

Los números de febrero oscilan entre 9,1% de caída con una inflación estimada de 2,1% a 9,7% con una inflación de 2,8%, por lo que todavía puede ser mayor si se confirman pronósticos como el de EcoGo que estimó 3% de inflación para el mes pasado. 

En términos reales, sólo el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono (conocido como ITC) tuvo mejor recaudación que hace un año. Todos los demás, IVA neto; Internos, al comercio exterior (retenciones y aranceles), Bienes Personales y a las transferencias bancarias (impuesto al cheque) sufrieron caídas de diversas magnitud.

En el último mes también se registró una fuerte caída de la recaudación vinculada al empleo formal, los aportes personales y las contribuciones patronales, que se profundizará con la aplicación de la nueva ley laboral que redujo el porcentaje de los aportes destinados a la ANSeS para financiar un fondo de despidos.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció este martes: “Para que sigamos bajando impuestos necesitamos que aumenten los recursos tributarios”. Y, además, planteó que no lo están buscando por el lado de la recuperación de la actividad económica sino por la vía del efecto que pueda tener la Ley de Inocencia Fiscal que permite ingresar al sistema financiero los fondos generados en actividades no declaradas.

“No es una coincidencia que hayamos mandado al mismo tiempo la Reforma Laboral y la Ley de Inocencia Fiscal, porque la forma en que los recursos van a subir es logrando más formalización de empleo y de ahorros", dijo Caputo, aunque la primera de las leyes baja la carga sobre el salario generando menor recaudación y la segunda no incluye ningún impuesto y por ahora solo se utilizó para ingresar divisas no declaradas al circuito financiero formal.

El economista Gabriel Caamaño, de la operadora de bolsa Outlier y con posiciones ideológicas cercanas al oficialismo libertario, calificó de “una lágrima la recaudación tributaria de febrero 2026”, y advirtió que “los peores desempeños” se vincularon a retenciones y aranceles a las importaciones “lo que hace que la porción de los ingresos tributarios nacionales se lleve la peor parte”. 

Caamaño consideró que la recaudación “no es buen proxy de actividad” por sí sola “porque siempre hay que recordar que alícuotas y bases cambian todo el tiempo y además en buena parte en febrero se recaudaron impuestos devengados en períodos distintos a dicho mes”, según expresó a través de la red social X.

En paralelo, Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), advirtió que la recaudación tributaria nacional cayó en febrero 9,7% real interanual y 7,8% si se excluyen tributos vinculados al comercio exterior. “En febrero de 2026 se habría registrado la séptima caída real interanual consecutiva de la recaudación tributaria nacional total”, aseguró.

Las estimaciones de caída de recaudaciń están elaboradas sobre una base de inflación de 2,8% en febrero, alineado con la declaración de Caputo que la ubicó apenas por debajo del 2,9% de enero, y más conservadora de las que estimaron consultoras como EcoGo que la ubicó en 3%.