Luiz Inácio Lula da Silva se lo pregunto a Axel Kicillof, la última vez que se vieron. “¿Vos pensás que se van a animar a hacer acá lo que hicieron allá?”. En busca de su cuarto mandato, al presidente de Brasil le preocupa desde hace meses la posibilidad de que Donald Trump y su gobierno decidan intervenir en la campaña en forma directa como lo hicieron en Argentina en 2025. Lula miró con una mezcla de atención e incredulidad el operativo salvataje que Scott Bessent lanzó en septiembre pasado para frenar la corrida cambiaria y rescatar a Milei.
Después del contacto con el gobernador bonaerense, el presidente de Brasil visitó a Trump en la Casa Blanca y tuvo varios encuentros con él en cumbres internacionales en que pareció un acercamiento. Pero las tensiones regresaron en los últimos meses. Trump nunca es garantía y su figura genera rechazo en un país donde el nacionalismo tiene bases económicas muy arraigadas.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
En la última semana, los nuevos aranceles que anunció la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), Lula salió a responder muy fuerte contra Marco Rubio y reforzó el perfil de campaña en la que le rinde confrontar con el gobierno de Estados Unidos. La nueva ronda de aranceles apuntó contra maquinaria agrícola, azúcar, etanol, madera, papel y calzado brasileños. La ofensiva conspira contra la base de la familia Bolsonaro. Lula denunció hace algunos días a los “traidores” que van a Washington a pedir sanciones contra su gobierno, pero lo cierto es que los aranceles pegan directo en sectores del agro que respaldan a Flavio Bolsonaro. Aunque las barreras comerciales no están direccionadas a Brasil, está claro que Trump apuesta por el hijo de Jair Bolsonaro.
¿Qué más puede hacer el gobierno de Estados Unidos para incidir en la elección? Un ex funcionario del peronismo que visitó Brasil tres veces este año dice que la capacidad de daño del trumpismo es menor porque el real es una moneda bastante más estable que el peso. Pero advierte sobre la posibilidad de que los fondos de inversión que aprovechan las altas tasas de interés para hacer carry trade en el país de Lula salgan de repente y generen inestabilidad en la plaza local. “Está todo Wall Street ahí”, dice.
Otro ex funcionario, que trabajó muchos años en Washington, interpreta los movimientos del Departamento de Estado: dice que Rubio busca con desesperación salir de la encerrona en que se metió Trump en Irán y para eso le sirve confrontar con Lula. Sin embargo, señala algo importante: el cubano-americano Rubio no conoce Sudamérica como al Caribe y en esta parte del mundo juega de visitante.
El secretario General de la Presidencia, Guilherme Boulos, denunció en las últimas horas que el gobierno de Brasil teme una intervención directa del trumpismo, un proceso de manipulación de algoritmos a través de las big tech. En enero de 2023, cuando los partidarios de Bolsonaro asaltaron el Planalto, el Congreso y el Tribunal Superior de Justicia, Steve Bannon definió a los golpistas en sus redes como “luchadores por la libertad”.
MÁS INFO
La visita de Milei a Flavio Bolsonaro y los insultos contra la “basura socialista” confirman que la internacional trumpista se juega mucho en Brasil. Aunque la región mutó en los últimos años a pedir de Trump, el gigante de Sudamérica funciona para Estados Unidos como sinónimo de estabilidad. Concentra la mitad de la población y comparte fronteras con todos los países de América del Sur salvo Chile y Ecuador. Si Bolsonaro pierde en Brasil, las réplicas llegarán hasta Washington en el momento más complicado para Trump, a días de las elecciones legislativas en las que se juega su suerte.
La audacia con la que Milei ejerce su rol de peón de la extrema derecha lo llevó a Brasil para visitar al candidato opositor que corre detrás en las encuestas y genera recelo en distintas facciones de la derecha. Milei también visitó al gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, uno de los rivales internos de Bolsonaro. El gobernador paulista fue mencionado como candidato a presidente y hasta se especuló con una fórmula con Michelle Bolsonaro, la mujer del ex presidente que se lleva pésimo con su hijastro. Freitas, que era el candidato del Centrao, un espacio tarifado que se vende al mejor postor, también tomó nota en los últimos tiempos de que Trump es una mochila de plomo en Brasil. A partir de ahí, dejó de usar la gorra del Movimiento MAGA que utilizaba en sus actos.
Brasil tiene demasiado en común con Argentina y no solo porque es su principal socio comercial y el principal destino de sus exportaciones récord. Con el alto nivel de rechazo que registra en las encuestas, la división de la derecha argentina le puede costar caro a Milei.
El resultado de octubre tiene una importancia continental. Cristina Fernández de Kirchner también observa lo que está pasando al otro lado de la frontera. Detenida como en su momento lo estuvo Lula, la ex presidenta está convencida de que su situación es un calco de la que vivió el ex sindicalista. “A él le hicieron lo mismo que a mí”, le dijo CFK a uno de sus colaboradores después de la visita que Lula hizo a San José 1111 en 2025. Entonces, el histórico líder del PT le dio una recomendación especial: “No dejes de hacer ejercicio. Tenes que estar bien físicamente”, le insistió. Cristina cumplió en forma religiosa, dicen a su lado.
En los últimos años, las escenas de Brasil se anticiparon a las de Argentina. Cuando Lula fue detenido, en abril de 2018 -cuatro meses antes de la victoria de Bolsonaro-, dirigentes cercanos a Cristina decían que una situación como esa era imposible de este lado de la frontera sin una fenomenal reacción social. Ahora ella lleva 404 días en San José 1111, privada de su libertad, inhabilitada de por vida para ser candidata y con gran parte del peronismo en estado de indiferencia. Lula pasó 580 días detenido en una pequeña celda de la cárcel de Curitiba hasta que las propias élites empresarias que impulsaron su condena activaron un movimiento inverso para ponerle fin a la aventura de Bolsonaro en el poder.
Figura excepcional en la historia de América Latina, Lula ahora va por su cuarto mandato en una elección que está abierta. Dos factores pueden complicar al presidente de Brasil. Por un lado, los altos niveles de morosidad que registran las familias producto de una epidemia de apuestas online que sembró el país de nuevos deudores. Brasil tiene 81 millones de morosos y se estima que el 80% de las familias tiene algún tipo de deuda. Lula cambió al presidente del Banco Central que había heredado de Bolsonaro padre -Roberto Campos Neto-, pero su reemplazante Gabriel Galípolo no logró reducir el nivel de las tasas. Por otro lado, el nivel de los salarios que corre, en muchos casos, por detrás del costo de vida.
A eso se suma una escena de fondo que describen con precisión Fabio Barbosa Dos Santos y Daniel Feldmann en el libro “Brasil autofágico. Aceleración y contención entre Lula y Bolsonaro”. Publicado por la editorial Tinta Limón hace algunos años, el libro explica un activo crucial de la extrema derecha en la región: la politización (odiosa) del resentimiento social. “Al dar expresión y dirección al resentimiento social que produce la crisis permanente, esa derecha reivindica una autenticidad perversa pero real. El mundo de la guerra de todos contra todos no es color de rosa y aquellos que admiten su crueldad aparecen como verdaderos y hasta subversivos, en contraste con las promesas siempre incumplidas de los diferentes tonos del orden. Esa derecha no remedia la frustración ni gestiona la crisis: gobierna a través de ellas”, dicen los autores.
MÁS INFO
Hoy hasta los mediadores aceptan que la relación entre Lula y Trump no va a mejorar antes de las elecciones. En el encuentro de mayo, el republicano logró un acuerdo para el café y la carne, los dos temas que considera prioritarios para reducir la inflación y que siguen a salvo de la guerra arancelaria. En el acercamiento fue clave el rol del magnate brasileño Joesley Batista, dueño de la mayor empresa cárnica del mundo, JBS. Una de sus ramas en Estados Unidos, Pilgrim's Pride, fue el mayor donante individual al comité inaugural de Trump en 2023, con una contribución de 5 millones de dólares. Batista está ahora enfocado en hacer negocios en la Venezuela de Delcy Rodríguez.
La importancia de la región para el esquema de Washington está clara. La visita de Kristalina Georgieva a Buenos Aires y Vaca Muerta lo confirma. La directora gerente del FMI viene por primera vez a la Argentina pero llega sin otro motivo que el de expresar un gesto político. El mensaje es claro: si hace falta, el principal acreedor de la Argentina puede darle una dosis adicional de deuda al gobierno de Milei antes de las elecciones. Con sus pronósticos de dólar a 1800, el vocero Adrian Ravier hizo un insólito llamado a la inestabilidad. Si su antecesora Christine Lagarde no pudo enamorar a los argentinos, Georgieva cuenta con otras virtudes. Es un camaleón que, durante el gobierno del Frente de Todos, asistió a un encuentro en el Vaticano organizado por el Papa Francisco para condenar el endeudamiento y que ahora usa un pin de la motosierra.
Milei debería conversar con Bolsonaro y Tarcisio Freitas sobre los riesgos de una derecha dividida en campaña. Su nivel de popularidad es bajo y todavía tiene que negociar una alianza con Mauricio Macri. Mientras Jorge Macri busca cerrar un acuerdo con la Casa Rosada, su primo evalúa otros candidatos para reemplazarlo a él. Después del Mundial al que asistió con Dario Wasserman, Daniel Angelici decidió estirar su estadía en el exterior y no quiere volver. Está cansado de actuar el papel de La Celestina entre los primos Macri. Así lo cuentan los sobrevivientes del macrismo que hablan con él. Mauricio y Jorge no se hablan. Cuando Gabriel Sánchez Zinny organiza reuniones sobre gestión en Inteligencia Artificial, los dos participan del mismo ámbito. Pero cuando el encuentro termina, cada uno se va para su lado. Los defensores del PRO cuentan que Jorge prefiere no hablar con Mauricio y ven un deja vu que recuerda el no diálogo del ex presidente con Horacio Rodríguez Larreta. ¿El ingeniero prefiere a Larreta antes que a su primo? ¿En su laboratorio también especula con que Diego Santilli tenga que regresar a la ciudad como prenda de unidad? Hasta ahora todos sus planes fracasaron, pero tal vez Milei lo necesite en la recta final de la campaña.
Del lado de la oposición, el peronismo es una incógnita y los cruces no se terminan. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, tiene una meta ambiciosa para los próximos días: reunir a Maximo Kirchner y Axel Kicillof en los actos de homenaje a Monseñor Enrique Angelelli, el obispo asesinado durante la última dictadura militar que Francisco declaró mártir y beato.
