Milei utiliza la crisis en Ceuta para volver a atacar a Sánchez: "Fracaso del modelo socialista"

El presidente argentino se refirió a la crisis migratoria que desató una tormenta política en Europa y señaló que los gobiernos que sostienen ese modelo “terminan enfrentando crisis que ellos mismos generan”.

02 de agosto, 2026 | 14.13

En medio de una de las mayores crisis migratorias de la historia en Españaregistrada en el enclave de Ceuta, el presidente Javier Milei aprovechó el contexto de emergencia para cargar contra el gobierno de Pedro Sánchez. El libertario responsabilizó al mandatario español por lo que considera el deterioro social del país y envió un claro mensaje“Cuando las personas despiertan... El final del socialismo se acerca... Ánimo España”, aseguró. 

Hace algunos días, cerca de 50 mil personas, en su inmensa mayoría jóvenes y adolescentes marroquíes, ingresaron a nado o bordearon a pie el espigón de El Tarajal para pisar suelo español. Aunque más de 48.000 personas ya regresaron al país africano, la emergencia dejó decenas de fallecidos y desencadenó una fractura política dentro de la Unión Europea (UE).

Milei aprovechó el escenario para insistir en su crítica al socialismo europeo. A través de su cuenta de X, reposteó un video que mostraba a vecinos de la ciudad autónoma persiguiendo y reteniendo a migrantes para que las fuerzas de seguridad los deportaran. El presidente argentino señaló que los gobiernos que sostienen ese modelo “terminan enfrentando crisis que ellos mismos generan”.

La lectura del gobierno argentino se alinea así con la de otros líderes de la derecha global que aprovecharon la situación para cuestionar la política del presidente español. En este contexto, el libertario sostuvo que la situación es una muestra del “fracaso del modelo socialista”, al que acusó de generar vulnerabilidad, desorden y falta de previsión ante fenómenos migratorios de gran escala. 

En paralelo a su publicación, Milei reposteó un extenso análisis del Director Ejecutivo de la Fundación FaroAgustín Laje, quien atribuyó la crisis a lo que denominó una “agenda migratoria abierta” impuesta por Bruselas, a la “industria de las ONG” y al “wokismo”, al que definió como “un complejo de culpa autoinducido en los europeos”.

Mientras España continúa lidiando con la presión en la frontera y evalúa nuevas medidas para contener la situación, las palabras del mandatario argentino volvieron a instalar el debate sobre el impacto político de la crisis y sobre el rol de los gobiernos europeos frente a los flujos migratorios crecientes.

Italia cierra sus fronteras con España y Sánchez cruzó a Meloni

Las autoridades de Italia ordenaron el cierre de sus fronteras marítimas y aéreas con España, llevando al límite el choque diplomático entre ambas naciones. El gobierno italiano adoptó la medida en coordinación con Francia, que dispuso un despliegue policial extraordinario para reforzar los controles en la frontera terrestre hispano-francesa.

La decisión de Roma profundiza la tensión desatada cuando la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, sugirió la suspensión de España del espacio Schengen tras el ingreso de unas 60.000 personas en la zona de El Tarajal, de las cuales la gran mayoría ya ha sido devuelta a Marruecos. 

 Cerca de 50 mil personas ingresaron a nado o bordearon a pie el espigón de El Tarajal para pisar suelo español. (Foto: AP).

El endurecimiento de la postura italiana encontró un rápido eco en otras capitales de la UE La primera ministra de Dinamarca, la socialista Mette Frederiksen, instó a las autoridades de Bruselas a evaluar todas las herramientas de sanción, incluyendo la suspensión temporal de la cooperación en el espacio de libre circulación.

En la misma línea, el canciller austriaco, Christian Stocker, reclamó que no se permita la llegada de ningún migrante ilegal al continente y criticó los procesos de regularización de extranjeros por considerarlos un factor de atracción.

Desde la ciudad autónoma de Ceuta, el presidente Sánchez salió al cruce de las críticas de la administración italiana. "La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos no. No es tiempo de dividir, es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida", replicó.